Plaza de Mayo, escenario de una misa ricotera histórica
NewsITe
La Plaza de Mayo volvió a ser, este viernes, el corazón simbólico del país. Cientos de fanáticos de Carlos Alberto “Indio” Solari se congregaron frente a la Casa Rosada para despedir al legendario cantante, fallecido a los 77 años, y transformaron el microcentro porteño en una verdadera misa ricotera a cielo abierto.
Lejos del silencio solemne, el clima que se vivió en torno a la Pirámide de Mayo fue festivo, musical y profundamente emotivo. Desde temprano, se hicieron escuchar los clásicos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que marcaron a varias generaciones y consolidaron la figura del Indio como uno de los mayores referentes de la cultura rock argentina.
Según pudo reconstruirse en el lugar, los primeros pogos comenzaron unos 45 minutos antes de las 18, horario pactado para el encuentro. En cada rincón de la plaza se escuchaban coros espontáneos, parlantes improvisados y guitarras que oficiaron de banda sonora para una despedida atravesada por el recuerdo y la gratitud.
El operativo de seguridad montado alrededor del histórico espacio incluyó el cierre de varias calles aledañas, ante la masiva llegada de personas. Entre banderas con insignias de “Los Redondos”, bengalas de humo rojo y negro, cohetes y cánticos permanentes, el entorno adquirió la fisonomía de aquellos recitales que quedaron en la memoria colectiva.
Un ícono popular que trasciende generaciones
El Indio Solari, nacido en Paraná y consagrado en los escenarios de todo el país, se convirtió en un símbolo de la contracultura y la música nacional. Su obra, primero al frente de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y luego en su etapa solista, supo retratar con crudeza y poesía la realidad social argentina, ganándose una legión de seguidores fieles.
En la Plaza de Mayo, esa vigencia se hizo palpable. Jóvenes que nunca lo vieron en vivo compartieron lugar con quienes lo siguieron en los recordados shows de los años 80 y 90. Todos, por igual, encontraron en esta concentración una forma de agradecerle por las canciones que los acompañaron en distintas etapas de sus vidas.
- Calles del microcentro porteño cerradas por la gran concurrencia.
- Bengalas, banderas y cánticos que recrearon la liturgia ricotera.
- Pogos y coros colectivos en torno a los grandes clásicos.
“JiJiJi” sonó de fondo como himno indiscutido de la noche, confirmando que el legado del Indio Solari seguirá vivo en cada encuentro ricotero.
Con el correr de las horas, la Plaza de Mayo se consolidó como el epicentro de una despedida popular en la que el dolor por la pérdida se mezcló con la celebración de una obra que ya forma parte del patrimonio cultural argentino. La misa ricotera, lejos de apagarse, promete repetirse en distintos rincones del país donde el Indio dejó su huella imborrable.


