Qué se juega Milei en su nueva gira por Estados Unidos

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El presidente Javier Milei inició una nueva gira por Estados Unidos con una doble misión: consolidar su perfil como referente regional ante el ala trumpista de la política norteamericana y convencer a inversores de que la Argentina atraviesa una etapa propicia para apostar capitales. La agenda combina exposición política e institucional con gestos de alineamiento geopolítico y promesas de reformas estructurales.
En la primera escala, Milei participará de la cumbre “Escudos de las Américas”, un foro impulsado por el exmandatario Donald Trump que busca, según sus organizadores, “promover la libertad, la seguridad y la prosperidad” en el continente. Allí el jefe de Estado argentino intentará presentarse como el dirigente que derrotó al “populismo” en su país y que, apoyado en las llamadas “ideas de la libertad”, habría logrado encauzar la macroeconomía, con la desaceleración de la inflación como principal carta para mostrar.
La presencia del Presidente en ese ámbito también incluye un mensaje geopolítico: reforzar su alineamiento con Washington, especialmente en materia de seguridad y defensa, y tomar distancia de la expansión de China en América Latina. Si bien la Casa Rosada evita hablar de una ruptura con Beijing, la expectativa en la Casa Blanca es que Buenos Aires contribuya a contener la influencia del gigante asiático en sectores estratégicos de la región.
Tras esa instancia política, Milei afrontará la parada que en su entorno describen como clave para el futuro inmediato de su gestión: la “Argentina Week”, un road show de inversiones en el que mantendrá contacto directo con ejecutivos y fondos interesados en el país. El objetivo central será explicar que las reformas impulsadas en el Congreso —como la flexibilización laboral y los cambios en el régimen de explotación de recursos naturales— buscan crear un clima más amigable para los negocios.
El Presidente llega a esta cita en un contexto interno complejo: prometió que la economía volverá a crecer, que los salarios recuperarán poder adquisitivo y que la creación de empleo privado será sostenida. En ese marco, utilizará la gira para insistir en que, pese a las tensiones parlamentarias, el programa económico mantiene coherencia y horizonte, con el respaldo explícito de varios gobernadores.
Leyes clave bajo la lupa y señales al mercado
Sin embargo, las dos iniciativas que el oficialismo exhibe como emblema de su agenda pro-mercado aún afrontan obstáculos. La reforma laboral, aprobada parcialmente en sesiones extraordinarias, ya fue cuestionada por la Confederación General del Trabajo (CGT), que interpuso un amparo por presunta inconstitucionalidad. El reclamo apunta, entre otros puntos, al traspaso de la Justicia Nacional del Trabajo a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, lo que abre un conflicto que podría escalar hasta la Corte Suprema.
En paralelo, la modificación de la ley de Glaciares, clave para el desarrollo de proyectos mineros en zonas sensibles, entró en una etapa de audiencias públicas previstas para el 25 y 26 de marzo. Recién después de ese proceso se firmaría el dictamen, algo que fuentes oficialistas ubican recién en abril, con un eventual debate en el recinto durante ese mes. Los plazos se alejan así del cronograma inicial, que aspiraba a tener la norma sancionada y promulgada en los primeros días de marzo.
Estas demoras generan interrogantes entre los inversores que observarán con atención el mensaje de Milei durante la “Argentina Week”. El Gobierno intentará contrarrestar esas dudas exhibiendo una foto política de amplitud y coordinación federal. Está prevista la participación de los gobernadores Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta) y Claudio Vidal (Santa Cruz) en un panel dedicado a la minería estratégica y minerales críticos, uno de los sectores que el oficialismo considera motor de ingreso de divisas.
Con ese respaldo y el escenario internacional como vidriera, Milei buscará dejar una señal nítida: pese a las turbulencias legislativas y sociales, su administración apuesta a profundizar el rumbo económico y a consolidar su vínculo privilegiado con Estados Unidos, en un contexto global marcado por la disputa entre potencias y la competencia por recursos claves.

