Milei vuelve a cargar contra el “wokismo” y acusa a sus críticos

NewsITe
El presidente Javier Milei volvió a irrumpir con fuerza en el debate público internacional al retomar su cruzada contra lo que define como la “cultura woke”. A través de una serie de mensajes en la red social X, el mandatario argentino utilizó el descargo de un referente tecnológico europeo para insistir en sus advertencias sobre el rumbo ideológico de Occidente y cuestionar con dureza a quienes critican su postura geopolítica.
El nuevo capítulo de esta controversia se originó a partir del posteo de un emprendedor francés, quien expresó su arrepentimiento por la difusión global de la llamada “Teoría Francesa”, un conjunto de corrientes filosóficas y sociológicas surgidas en el siglo XX y asociadas a pensadores como Michel Foucault, Jacques Derrida y otros autores posmodernos. Según el empresario, ese marco teórico habría derivado en “la peor de las m… ideológicas”, en alusión al movimiento woke y a las nuevas formas de militancia identitaria.
Milei tomó ese mensaje como punto de partida para renovar sus cuestionamientos. “Parece que algunos la habíamos visto antes y aquí, los extremadamente limitados intelectualmente, sin poder pensar más allá de lo que les han impuesto, nos condenaron”, escribió el jefe de Estado, en una clara alusión a quienes lo descalifican por sus posicionamientos frente al feminismo radical, la agenda de género y el colectivismo económico. El Presidente cerró su intervención con una frase fiel a su estilo: “Pensar que alguien dijo ‘Occidente está en peligro’ y lo trataron de loco…”.
Una línea discursiva que Milei sostiene en foros internacionales
La ofensiva del mandatario no es un hecho aislado. Desde antes de asumir la Presidencia, Milei viene construyendo un discurso que confronta de manera abierta con el progresismo global y con lo que denomina “socialismo del siglo XXI”. En sus intervenciones más resonantes en foros empresariales y académicos, advierte sobre los riesgos de las políticas identitarias y del aumento del peso del Estado en la economía.
En el plano internacional, uno de los hitos de esta narrativa fue su intervención en el Foro de Davos, a comienzos de 2024, donde calificó a la ideología woke como “un cáncer que hay que extirpar”. Aquella presentación lo colocó en el centro de la escena global: recibió elogios de sectores liberales y conservadores, pero también fuertes críticas de dirigentes políticos, organizaciones feministas y colectivos vinculados a derechos humanos y diversidad.
El concepto de “wokismo” es utilizado de manera despectiva por sus detractores para señalar un exceso de corrección política y de militancia identitaria, mientras que sus defensores lo asocian a la lucha contra las discriminaciones históricas. En ese marco, Milei se alinea con una corriente de líderes que, desde distintas latitudes, cuestionan la expansión de estas agendas y reclaman un retorno a valores liberales clásicos, como la libertad de mercado y la responsabilidad individual.
Repercusiones y debate en las redes sociales
Como ocurre habitualmente cada vez que el Presidente interviene en X, sus mensajes generaron un intenso cruce entre usuarios, dirigentes políticos y analistas. Algunos respaldaron la advertencia sobre el “peligro” que, según Milei, representa la cultura woke para las democracias occidentales, y destacaron la coincidencia con voces críticas provenientes de Europa y Estados Unidos. Otros señalaron que este tipo de intervenciones profundiza la polarización y desplaza del foco los problemas económicos y sociales del país.
- Apoyo de sectores liberales y conservadores que celebran el enfrentamiento con el progresismo internacional.
- Cuestionamientos de dirigentes opositores y organizaciones sociales, que consideran que estas posiciones estigmatizan luchas por derechos de género y diversidad.
“Pensar que alguien dijo ‘Occidente está en peligro’ y lo trataron de loco…”, escribió Milei, aludiendo a sus advertencias sobre el rumbo ideológico de las sociedades occidentales.
Mientras la discusión sigue escalando en redes y medios, el Presidente consolida un perfil que combina la confrontación ideológica con la búsqueda de aliados en el tablero internacional. Su última embestida contra el “wokismo” confirma que la batalla cultural continuará ocupando un lugar central en su estrategia de comunicación política.

