El gasto público nacional mantendría tres años seguidos de caída real

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Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) proyecta que el ajuste fiscal impulsado por el gobierno de Javier Milei se profundizará al menos hasta 2026. De acuerdo con las estimaciones privadas, el gasto primario nacional registraría en ese año su tercera baja anual consecutiva en términos reales y se ubicaría en torno al 3% del Producto Interno Bruto (PBI), consolidando uno de los recortes más fuertes de las últimas décadas.
El trabajo, procesado por la agencia Noticias Argentinas, calcula que, comparado con 2023, la reducción real del gasto primario hacia el final del período rondaría el 30%. Este sendero de ajuste tiene como objetivo central garantizar el equilibrio de las cuentas públicas, cumplir los compromisos con los acreedores y sostener el programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Según el IARAF, la estrategia oficial se apoya en dos escenarios de recaudación tributaria: uno pesimista, con una caída real de los ingresos del 4%, y otro algo más benigno, con una baja del 3%. En cualquiera de esos escenarios, la meta de resultado fiscal se mantiene firme: alcanzar un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI, lo que exige continuar con el recorte de partidas presupuestarias.
Dónde se concentra el recorte del gasto
El informe distingue entre gastos indexados por inflación —como jubilaciones, pensiones y asignaciones— y aquellos que no tienen actualización automática, entre ellos salarios públicos, obra pública y transferencias de capital. Mientras el primer grupo muestra una recuperación parcial en términos reales, el ajuste recae con más fuerza sobre los rubros no indexados.
De acuerdo con los cálculos técnicos, el nivel de gasto real en 2026, para el conjunto de erogaciones no indexadas, sería aproximadamente la mitad del observado en 2023. La inversión nacional aparece como uno de los componentes más golpeados: se ubicaría un 76% por debajo de los niveles de hace tres años, lo que implica una reducción drástica de obras de infraestructura financiadas por el Estado.
La masa salarial del sector público, siempre según el IARAF, quedaría un 33% por debajo de la de 2023 en términos reales. A su vez, las transferencias de capital a las provincias sufrirían una caída del 94%, prácticamente llevándolas a mínimos históricos. Este recorte tiene impacto directo en la ejecución de obras y programas provinciales que dependen de fondos nacionales.
Impacto acumulado y señal al mercado
En la suma de los años 2023 a 2026, la reducción acumulada de las erogaciones estatales alcanzaría los US$ 82.000 millones. En términos de producto, el IARAF estima que el ajuste del gasto primario equivaldría a unos 15 puntos porcentuales del PBI a lo largo del trienio, lo que dimensiona la magnitud del proceso de consolidación fiscal en marcha.
Para los analistas, este sendero de fuerte contracción del gasto busca dar una señal contundente a los mercados y a los organismos internacionales acerca de la voluntad oficial de ordenar las cuentas públicas y reducir la dependencia del endeudamiento. Sin embargo, abre también el debate sobre el costo social y productivo de un ajuste tan intenso, especialmente en rubros sensibles como la obra pública y los salarios estatales.
“El nivel de gasto real de 2026 sería aproximadamente la mitad del registrado en 2023 en los rubros no indexados”, sintetiza el informe del IARAF, en un diagnóstico que marca la profundidad del ajuste proyectado.
Con un programa condicionando al menos los próximos dos años, el desempeño de la economía real, la recaudación y la capacidad política del Gobierno para sostener este esquema serán claves para determinar si las metas de superávit se cumplen sin agravar las tensiones sociales y federales que ya atraviesa el país.

