El Gobierno navega entre la crisis interna y el oxígeno externo

NewsITe
El gobierno de Javier Milei cerró una semana atravesada por tensiones políticas e interrogantes económicos, mientras obtenía a la vez un respaldo clave de los organismos financieros internacionales. La combinación de una interna creciente en el oficialismo, un dato de inflación que golpeó las proyecciones oficiales y nuevos compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el BID configura un escenario complejo para la Casa Rosada.
En el plano doméstico, la figura del vocero presidencial Manuel Adorni quedó bajo la lupa por denuncias de presunto enriquecimiento ilícito y compras de inmuebles no declarados. Las causas judiciales abrieron una grieta dentro del espacio libertario y generaron pases de factura internos en un momento en que el Gobierno intenta mostrar cohesión para sostener su programa de ajuste.
A esto se sumó el dato de inflación de marzo, que alcanzó el 3,4% según el INDEC, por encima de lo esperado por el propio Ejecutivo. Los aumentos se concentraron en educación (12,1%), impulsados por el inicio del ciclo lectivo, y en transporte (4,1%), donde influyeron de lleno la suba de combustibles y la recomposición de tarifas. El resultado dejó en offside las proyecciones más optimistas del equipo económico y volvió a poner en duda la meta oficial de desinflación rápida.
Durante su presentación en la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), Milei buscó explicar el salto inflacionario. Atribuyó el repunte a la caída de la demanda de dinero heredada de 2025, a factores estacionales de marzo, al impacto de la guerra sobre costos de transporte y al encarecimiento de la carne. Sin embargo, los analistas ya descartan la posibilidad de llegar a agosto con inflación cercana a cero y consideran prácticamente incumplible la pauta de terminar 2026 con una suba de precios menor al 11%, cuando en el primer trimestre ya se acumuló un 9,4%.
Respaldo del FMI y organismos multilaterales
Mientras tanto, en Washington el ministro de Economía, Luis Caputo, encabezó la delegación argentina en las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial. Allí el Gobierno consiguió la aprobación de una nueva revisión del acuerdo con el Fondo y el destrabe de un desembolso de aproximadamente US$ 1.000 millones, pieza central de la hoja de ruta financiera oficial.
- El FMI redujo la exigencia de superávit primario para 2026 del 2,2% al 1,4% del PBI, aliviando parcialmente la meta fiscal.
- El Banco Mundial analiza otorgar una garantía de hasta US$ 2.000 millones para reforzar la capacidad de pago de la deuda.
- El BID comprometió un apoyo de alrededor de US$ 550 millones y la CAF podría sumar otros US$ 500 millones.
Según cálculos privados, el paquete de financiamiento multilateral podría aportar hasta US$ 4.000 millones. Si se agregan las colocaciones de bonos en moneda extranjera –como los Bonares AO27 y AO28– y eventuales privatizaciones, el Gobierno aspira a reunir cerca de US$ 10.000 millones, monto que permitiría cubrir los vencimientos más exigentes de 2026.
“El financiamiento multilateral no es gratis, pero hoy es la única ventanilla abierta”, sostienen en despachos financieros, aludiendo al cierre de los mercados voluntarios de deuda para la Argentina.
El mercado local también viene cumpliendo un rol relevante: en la última licitación se renovaron sin sobresaltos las obligaciones en pesos y se obtuvieron recursos adicionales equivalentes a unos US$ 500 millones, al tiempo que se drenó liquidez de la plaza, en línea con el pedido del Presidente de acelerar la baja de la inflación.
En paralelo, el Banco Central continúa con la acumulación de reservas y modificó el esquema de encajes bancarios, reduciendo la integración mínima diaria del 75% al 65%. La medida libera alrededor de $1,6 billones para el sistema financiero y se complementa con la reactivación de los pases activos a tasa dinámica, con el objetivo de dotar de mayor flexibilidad al esquema monetario y sostener la tendencia a la baja en las tasas sin perder el control de la emisión. Entre la presión interna y la búsqueda de aire en el frente externo, el Gobierno juega una partida decisiva para el rumbo económico de los próximos meses.

