Milei, entre el show en Diputados y los insultos a la prensa

El Presidente copó el palco y blindó a Adorni en el Congreso

Javier Milei junto a su gabinete durante el informe de gestión en Diputados

NewsITe

El presidente Javier Milei volvió a convertir una sesión legislativa en escenario político. Desde el palco central del primer piso de la Cámara de Diputados, y flanqueado por su hermana Karina Milei y todo el gabinete nacional, siguió de cerca la exposición del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien presentó su primer informe de gestión ante el Congreso.

Durante la hora y cuarenta minutos que duró la intervención de Adorni, el mandatario se mostró como principal sostén político del funcionario, en medio de cuestionamientos opositores por presuntas irregularidades. Lejos de correrse de escena, Milei eligió acompañarlo de punta a punta, en una puesta en escena cuidadosamente diseñada por la secretaria General de la Presidencia, cuya influencia en la liturgia libertaria volvió a quedar en evidencia.

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El clima en el recinto comenzó calmo, a contramano de las expectativas que había generado el titular de la Cámara baja, Martín Menem, cuando invitó días atrás a “comprar pochoclos” para presenciar el cruce entre el Gobierno y la oposición. Milei, al principio, mantuvo un perfil relativamente bajo: observó en silencio, sólo interrumpido por los saludos efusivos hacia los diputados y militantes libertarios que lo vitoreaban desde los palcos.

Sin embargo, su actitud cambió cada vez que Adorni destacaba logros de los ministerios. En esos pasajes, el Presidente se levantaba de su butaca para abrazar a figuras clave de su equipo, como el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y la titular de Capital Humano, Sandra Pettovello, o para aplaudir de pie a otros colaboradores ubicados en laterales del recinto. El mensaje político fue claro: respaldo pleno al jefe de Gabinete y al rumbo económico y social del Gobierno.

Cruces con la izquierda y tensión por Gaza

El punto de mayor tensión llegó cuando legisladores del Frente de Izquierda cruzaron a Milei por la postura del Gobierno frente al conflicto en Gaza y el respaldo a la intervención israelí. Myriam Bregman y Néstor Pitrola lo increparon a los gritos, lo que encendió el temperamento del Presidente, que respondió con gestos ampulosos, visible fastidio y una combinación de sarcasmo y provocación, incluyendo corazones formados con las manos y besos lanzados al aire.

Antes ya se había producido otro chispazo cuando el diputado de Unión por la Patria Aldo Leiva le mostró un cartel reclamando explicaciones “serias” por la supuesta corrupción de Adorni. Ese gesto alteró por primera vez la calma inicial del mandatario, que reforzó su defensa política del funcionario en el foco de las críticas.

Salida agitada y exabrupto contra la prensa

Tras el cierre del informe de Adorni, Milei se retiró del recinto acompañado por todo su séquito de ministros y asesores. Pero la escena no terminó en el hemiciclo: a la salida, en el área destinada a los medios gráficos, el Presidente protagonizó un nuevo enfrentamiento con la prensa.

Según reconstrucciones de periodistas presentes, un cronista le consultó por qué mantenía en el cargo a “un funcionario corrupto”, en alusión a Adorni. La pregunta desató la furia presidencial. Lejos de esquivar el tema o responder con datos de gestión, Milei devolvió con dureza: calificó a los periodistas como “chorros, corruptos” y los responsabilizó de la corrupción que le atribuían a su funcionario.

“Los corruptos son ustedes”, replicó el Presidente ante la prensa, en una escena que volvió a tensionar la relación entre el Gobierno y los medios de comunicación.

El episodio reeditó el enfrentamiento que el jefe de Estado mantiene con parte del sistema de medios desde antes de llegar a la Casa Rosada y dejó una nueva postal de alta confrontación institucional. Mientras tanto, dentro del oficialismo se entusiasman con el desempeño de Adorni en su debut ante el Congreso y destacan que, más allá de los cruces, el Presidente logró instalar otro capítulo de su estilo combativo en el corazón del Poder Legislativo.

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