El Gobierno redefine su mensaje para atraer inversiones

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El gobierno de Javier Milei inició en los últimos días un giro en su discurso económico, con un objetivo central: ofrecer una imagen de estabilidad y reducir los temores del mercado frente a un eventual regreso del kirchnerismo al poder. En ese marco, en la Casa Rosada comenzaron a bajar el tono a la idea del llamado “riesgo kuka”, expresión con la que sectores libertarios describen la posibilidad de que el peronismo vuelva a gobernar.
En un contexto de inquietud social por la marcha de la economía —con una inflación que volvió a acelerarse en marzo y un desempleo que ronda el 7,5%—, funcionarios claves de La Libertad Avanza remarcan ahora que “lo peor ya pasó” y que el riesgo político asociado al regreso del Partido Justicialista “es cero”. La nueva línea busca llevar tranquilidad a los inversores y al empresariado, que siguen de cerca la evolución del plan oficial.
En conversaciones reservadas con la prensa, integrantes del equipo económico señalan que insistir con la presencia permanente del “fantasma K” conspira contra el objetivo de atraer capitales. El razonamiento que comparten es que presentar al kirchnerismo como una amenaza latente genera ruido político innecesario y eleva el costo de financiamiento, justo cuando el Gobierno pretende mostrar un horizonte de mayor previsibilidad.
El mensaje de Caputo y el Banco Central
En esa línea, recuerdan las palabras del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien ya había asegurado que el “riesgo kuka” no existe, más allá de que algunos actores del mercado aún lo perciban. La estrategia oficial es reforzar la idea de continuidad del rumbo económico y despejar dudas sobre la viabilidad política del programa de ajuste y desregulación.
La última conferencia de prensa de las autoridades del Banco Central, Santiago Bausili y Vladimir Werning, se leyó como parte de la misma campaña de mensajes. Los funcionarios destacaron que el frente externo, pese a las tensiones geopolíticas internacionales, no golpeó de lleno a la economía argentina, y remarcaron que la inflación muestra un sendero descendente, mientras que las reformas laborales y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) apuntan a dinamizar el empleo y la actividad.
La obsesión de Milei por los números y el rumbo del plan
Javier Milei sigue de cerca todos los indicadores y convierte la defensa de su plan en una prioridad política. En los últimos días multiplicó sus apariciones públicas para explicar, con datos y proyecciones, por qué considera que el programa es consistente y que las dificultades actuales forman parte de una transición necesaria hacia un modelo más competitivo y abierto al capital privado.
El Presidente combinó entrevistas en medios tradicionales y plataformas digitales con actividades académicas y exposiciones ante especialistas. El lunes disertó ante alumnos de Macroeconomía Avanzada de la Maestría en Economía de la Universidad de San Andrés, donde defendió el ajuste del gasto, el saneamiento del Banco Central y el equilibrio fiscal como pilares inamovibles de su gestión.
Este martes, el mandatario tiene previsto participar como orador en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), en el marco del encuentro “Argentina 2026: Inserción laboral, visión macro y potencial productivo”. Allí volverá a exponer su diagnóstico sobre el mercado de trabajo, las condiciones para invertir y el rol del Estado en la economía, con la intención de reforzar la percepción de que el plan oficial no sufrirá cambios bruscos.
- El oficialismo busca moderar el discurso sobre el kirchnerismo para evitar señales de inestabilidad política.
- El equipo económico insiste en que la inflación está en descenso y que las reformas aprobadas ayudarán a reducir el desempleo.
- Milei redobla su presencia en foros académicos y empresariales para defender el programa económico.
“No existe el riesgo kuka, más allá de que un porcentaje menor del mercado sí lo vea”, sostienen en el equipo económico, al remarcar que el programa en marcha llegó “para quedarse”.
Con este reposicionamiento discursivo, el Gobierno apuesta a consolidar apoyos entre empresarios y mercados financieros, convencido de que la confianza política y la previsibilidad del rumbo económico serán determinantes para que lleguen nuevas inversiones y, con ellas, una mejora más tangible en la actividad y el empleo.

