MILAGROS SCHNEIDER: “EL HANDBALL ES MI VIDA AHORA”

La joven jugadora de Belgrano coronó un 2022 inolvidable con la obtención del Plumi de Oro, con tan solo 15 años. “Cuando dijeron mi nombre fue una gran emoción”, confesó “Mili”, quien fue campeona local con dos categorías diferentes en las Inferiores. Este año, además, se destacó en el seleccionado de AsBalNor, aunque su máximo logro fue el haber sido campeona con la Selección argentina de Cadetas.

Milagros junto a sus padres y su abuela, tras haber recibido el Plumi de Oro 2022. Foto: Ariel Asenjo

La noche del miércoles quedará grabada por siempre en la memoria de Milagros Schneider: el Círculo de Periodistas Deportivos de San Nicolás la premió con el Plumi de Oro. Con apenas 15 años, fue elegida como la mejor deportista nicoleña del 2022, por su destacada participación en el handball local, regional y nacional.

Sobre este reconocimiento, en su visita a los estudios de Radio U (89.9) para participar del programa La Deportiva, Milagros confesó: “No me lo esperaba. Lo primero que pensé fue si era yo realmente. Fue una felicidad enorme”. “Cuando dijeron mi nombre fue una gran emoción, especialmente para mi papá, mi mamá y mi abuela. Ellos en cada paso que doy están y siempre están alentando”, destacó.

Lateral, zurda y goleadora, se destacó en Belgrano, en la Selección de AsBalNor y en el seleccionado argentino.

A nivel local fue campeona de los torneos Apertura y Clausura en dos categorías; con las Cadetas y con las Juveniles. Es más, fue elegida la MVP de la final del Apertura en Cadetas, certamen en el cual fue la máxima goleadora con 88 goles.

También “Mili” sumó otra gran experiencia y alegría siendo subcampeona del Nacional de Clubes “C” de las Menores, con su club. En otro nacional, en este caso divisional “B” de las Cadetas, logró el quinto puesto y la permanencia de su equipo. A su vez fue la figura y goleadora del selectivo femenino de AsBalNor que logró la permanencia y el sexto puesto en el Argentino de Selecciones.

Sin embargo, lo mejor para ella llegaría en la parte final del año, con la convocatoria a la Selección argentina de Cadetas, con la que logró el título sudamericano en Mendoza.

Al handball Milagros lo descubrió a los 11 años a través de una amiga de escuela, Ayelén Chávez, después de haber pasado por el patín, la natación y el vóley antes. Se inició en Don Bosco y posteriormente pasó a Belgrano. “Ya llevo cuatro años jugando y desde un primer momento me encantó, me enamoré. Es mi vida ahora”, manifestó



Al mismo tiempo, contó: “Los primeros años me lo tomaba como un pasatiempo, ahora quiero dedicarme a esto”. “Son muchos partidos, más los entrenamientos, pero me gusta mucho lo que hago entonces ya es algo normal”, agregó la jugadora belgranense, que se definió como “calentona” a la que le da “bronca” cuando las cosas no le salen.

En donde sí le salió todo redondo a la nicoleña fue en su llegada a la Selección Nacional. “Cuando llegué en la Preselección me di cuenta enseguida que era algo muy importante –sostuvo-, con 43 chicas que dieron lo mejor, porque todas queríamos quedar”. “Ya para mí haber estado ahí era un logro”, indicó. No obstante, la emoción le ganó al momento de conocer su confirmación dentro de la lista definitiva. Al respecto, comentó: “Cuando me enteré que había quedado entre las 16 que quedaron me largué a llorar, como una sensación de alegría”.



Pudo lucir en su espalda el número 11; su preferido, el que utiliza con Belgrano (esta elección está relacionada con la edad que tenía cuando se inició en la disciplina). Detalló que cuando se probó la camiseta por primera vez “no lo podía creer”. “Sentí la camiseta, es hermoso representar a tu país y di todo. Dimos lo mejor de sí cada una y fue por eso que salimos campeonas”, valoró Milagros, quien tiene como espejos a Malena Cavo y a la juvenil Delfina Ojeda.

Su sueño es poder ser como ellas. En ese sentido, marcó: “Puedo llegar lejos, va a depender de mi esfuerzo”. “Me encantaría poder jugar en la Metropolitana en un futuro –adelantó-, pero por el momento seguir mejorando depende de mí y sé que a ese crecimiento lo puedo tener en Belgrano y en esta liga”. Esto, dijo Milagros, “se verá de acá a unos año”. Por lo pronto, pensando en lo inmediato, puntualizó: “En 2023 me voy a tener que poner las pilas todavía más en todos los sentidos, porque creo que tiene que ser un año importante para mí, en cuanto a entrenamiento, técnica, gimnasio, nutrición”. Lo que es concreto ahora es su amor por el handball, el cual, tras haber sido la mejor deportista del año en el Club Belgrano días atrás con la entrega del “Cayetano Cavalli” de Oro, le permitió llegar a la cúspide del deporte de San Nicolás. “El sentimiento que tengo por el handball no va a cambiar nunca”, concluyó.



El sábado pasado “Mili” recibió el “Cayetano Cavalli” de Oro, como la mejor deportista del año en el Club Belgrano.
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