Entre 1992 y 2010, Mijaíl Popkov, un ex policía ruso, violó y asesinó brutalmente a decenas de mujeres en Siberia. Su modus operandi, su doble vida como agente de la ley y su escalofriante confesión lo convirtieron en uno de los asesinos en serie más prolíficos de la historia.

Mijaíl Popkov nació el 7 de marzo de 1964 en Rusia y trabajó durante años como policía en la ciudad de Angarsk, en Siberia.
A simple vista, llevaba una vida normal: estaba casado, tenía una hija y era un agente respetado. Sin embargo, detrás de esa fachada, escondía una oscura obsesión que lo llevó a cometer más de 78 asesinatos durante casi dos décadas.
Aprovechaba su posición para ganarse la confianza de sus víctimas. Se ofrecía a llevar a mujeres en su auto después de noches de fiesta o en situaciones de vulnerabilidad. Pero una vez dentro del vehículo, se desataba su instinto homicida.
El modus operandi de un asesino despiadado
Popkov atacaba a mujeres de entre 16 y 40 años, principalmente en las noches.
Sus víctimas eran violadas y luego brutalmente asesinadas con armas blancas, destornilladores, martillos o hachas.
En algunos casos, mutilaba los cuerpos y dejaba rastros de extrema violencia, lo que llevó a la prensa a apodarlo “El Hombre Lobo” o “El Maníaco de Angarsk”.
La Policía sospechó durante años que un asesino en serie estaba detrás de los crímenes, pero nunca imaginaron que se trataba de un miembro de sus propias filas.
La caída del “Hombre Lobo”
Los asesinatos se extendieron desde 1992 hasta 2010, cuando Popkov dejó de matar debido a una enfermedad de transmisión sexual que, según él, lo dejó impotente.
Durante años, la investigación se estancó hasta que en 2012, con el avance de la tecnología forense, se realizaron pruebas de ADN masivas en policías y ex policías de la región.
Los resultados confirmaron que Popkov estaba vinculado a las escenas del crimen. Fue arrestado y confesó fríamente sus crímenes, asegurando que había asesinado a mujeres porque “eran inmorales”.
Condena y escalofriantes confesiones
En 2015, Popkov fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de 22 mujeres. Sin embargo, en los años siguientes, confesó haber matado a 56 más, elevando el total a 78 víctimas confirmadas.
Los psiquiatras lo describieron como un asesino extremadamente frío y calculador, sin remordimientos. En una entrevista, llegó a declarar que se consideraba un “justiciero”, eliminando a mujeres que, según él, “no merecían vivir”.
Uno de los peores asesinos en serie de la historia
El caso de Mijaíl Popkov lo ubica entre los peores asesinos seriales del mundo, con un número de víctimas comparable al de Andréi Chikatilo, otro infame homicida ruso.
Su historia sigue generando horror en Rusia y en el mundo, demostrando que, en ocasiones, los criminales más peligrosos pueden ocultarse a plena vista, incluso dentro de las fuerzas del orden.

