Messi, la Selección y cómo preparar el cuerpo para el partido

La clave está en la previa: así se prepara el cuerpo para sufrir y disfrutar a la Selección

Cada vez que juega la Selección argentina, especialmente en la Copa América 2024, se repite la misma escena en miles de hogares: la preocupación por la picada, las gaseosas, las frituras y los excesos. Sin embargo, especialistas en nutrición recuerdan que, al igual que Lionel Messi y sus compañeros, el verdadero partido se empieza a jugar varios días antes.

La nutricionista Teté Cóccaro (M.N. 5.705) explica que el cuerpo no llega “vacío” al sillón frente al televisor, sino con el peso de toda la semana: horas de sueño acumuladas —o faltantes—, niveles de estrés, hidratación y tipo de alimentación previa. “Nadie en el cuerpo técnico de la Selección le pregunta a Messi qué va a comer el día del partido. Esa charla se tuvo tres días antes”, grafica.

Según la especialista, el sistema nervioso no distingue demasiado entre el estrés de una reunión laboral difícil, varios días de poco descanso o la tensión emocional que genera ver una definición de la Selección. Todo suma a la misma cuenta: cuando no hay descarga adecuada, aumenta el cortisol, una hormona que, sostenida en el tiempo, favorece la inflamación, altera la digestión y dispara los antojos de azúcar, sal y grasa.

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Estrés, antojos y “mano automática” a la picada

Cóccaro remarca que si en los días previos al partido hubo trabajo intenso, poco descanso, mala hidratación y comidas salteadas, el organismo llega al encuentro en “modo emergencia”. En ese contexto, la adrenalina del partido se monta sobre un sistema ya exigido y aparece un comportamiento muy conocido: la mano que busca sola las papas fritas, el maní o los snacks.

Lejos de ser un problema de fuerza de voluntad, la nutricionista lo define como pura biología: un cuerpo estresado y cansado tiende a buscar alimentos hiperpalatables, ricos en sal, azúcar y grasa, que dan una recompensa rápida al cerebro. Por eso, la clave no está solo en lo que se sirve en la mesa del living, sino en cómo se llegó metabólicamente a ese momento.

El “plan de juego” nutricional antes del partido

La profesional señala que las personas que mejor atraviesan estos partidos –disfrutan, festejan y luego pueden dormir y seguir con su rutina– son las que llegan con un mínimo de orden, no con una dieta perfecta. Ese orden se construye con acciones simples, sostenidas en los dos o tres días previos al encuentro.

  • Dormir bien varias noches seguidas antes del partido, para bajar el nivel de estrés de base.
  • Mantener una hidratación constante, y no pretender compensar todo con dos vasos de agua el mismo día.
  • No saltear comidas principales: llegar con demasiadas horas de ayuno garantiza que la picada se coma desde la urgencia, no desde el disfrute.
  • Incluir proteínas (carnes magras, huevos, lácteos, legumbres) y vegetales en las comidas previas como una inversión en energía y recuperación.

Ese “entrenamiento invisible” es lo que permite que el cuerpo tolere mejor las celebraciones, el estrés del resultado y algún exceso ocasional sin pagar luego con malestar digestivo, insomnio o sensación de agotamiento.

El día del partido: disfrutar sin culpa, con el cuerpo preparado

Para el día del partido, la recomendación de Cóccaro es clara: más que prohibir alimentos, hay que llegar con el sistema listo para tolerar el placer. En un cuerpo descansado, hidratado y nutrido, la misma picada se procesa de manera muy distinta que en uno que arrastra días de desorden y tensión sostenida.

“El partido se juega durante noventa minutos, pero la preparación para vivirlo bien empieza días antes. Igual que en la Selección, el resultado de ese día refleja todo lo que pasó antes. Al fin y al cabo, sos tu principal fondo de inversión”, resume la nutricionista.

Mientras la Scaloneta afina detalles en los entrenamientos, en las casas también se puede diseñar una estrategia propia: dormir mejor, comer con más orden y no llegar “pasados de rosca” al silbato inicial. Así, la experiencia de ver a Messi y compañía se convierte en una fiesta completa: para el corazón futbolero y para el cuerpo.

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