El canciller alemán cuestiona la estrategia de Washington y Tel Aviv

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El canciller alemán, Friedrich Merz, lanzó duras críticas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el rumbo de la ofensiva militar contra Irán, a la que calificó como “una escalada masiva” y no como un intento de desescalar el conflicto. Sus declaraciones se produjeron durante un acto organizado por el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung en Fráncfort, en el oeste de Alemania, y reflejan el creciente malestar europeo frente a la estrategia de Washington y Tel Aviv.
Merz advirtió que las acciones impulsadas por Estados Unidos e Israel abren un escenario de alto riesgo y con resultados imprevisibles. Afirmó tener “grandes dudas” sobre la existencia de un plan consistente que permita alcanzar los objetivos declarados de la campaña contra el régimen iraní, en particular la posibilidad de forzar un cambio de gobierno en Teherán mediante la presión militar.
El jefe del Gobierno alemán sostuvo que la experiencia histórica de las operaciones de cambio de régimen impulsadas por Washington ha sido, en la mayoría de los casos, fallida. Recordó que, según diversos estudios sobre la actuación de la CIA y del Pentágono, el único caso considerado relativamente exitoso fue la intervención en Panamá a fines del siglo XX. En contraste, mencionó el prolongado conflicto en Afganistán, donde, tras dos décadas de presencia internacional, el resultado fue “pasar de un régimen de mulás a otro régimen de mulás”.
Críticas al régimen iraní y límites a la presión militar
Si bien Merz cuestionó con firmeza la actual ofensiva de Washington y Tel Aviv, también subrayó que, a su entender, la raíz del conflicto se encuentra en “casi cuatro décadas de régimen terrorista en Teherán”. El canciller remarcó que la situación interna de Irán, su política regional y el respaldo a grupos armados en Medio Oriente alimentan una dinámica de tensión permanente con Occidente y con buena parte de sus vecinos.
No obstante, advirtió que, aun cuando el objetivo declarado sea el cambio de régimen, la vía militar rara vez logra transformar de manera estable el escenario político. En esa línea, insistió en que las operaciones de gran escala contra gobiernos considerados hostiles tienden a derivar en conflictos prolongados, con altos costos humanos y sin garantías de consolidar nuevas estructuras democráticas.
Merz marca distancia y defiende que la OTAN no intervenga
Otro de los puntos centrales del mensaje de Merz fue su rechazo a que la OTAN se involucre directamente en la guerra contra Irán. El canciller respondió a las críticas de funcionarios estadounidenses que reclaman un mayor acompañamiento de los socios europeos y remarcó que se trata de un conflicto que “no tiene nada que ver con la Alianza Atlántica”.
- Sostuvo que no se respetaron los procedimientos formales para solicitar la participación de la OTAN en operaciones militares en el Golfo Pérsico.
- Aseguró que tanto el Gobierno alemán como, probablemente, otros socios de la Alianza ya dejaron claro que no respaldarán una intervención en esos términos.
“Lo que Trump está haciendo en este momento no es una desescalada ni un intento de alcanzar una solución pacífica, sino una escalada masiva con un resultado incierto”, sostuvo Merz.
Merz reveló además que, en una reciente conversación telefónica, intentó explicarle al propio Trump que la campaña en curso contra Irán no puede considerarse “una guerra de la OTAN” y afirmó que el mandatario estadounidense “lo entendió”. En paralelo, reiteró que Alemania está dispuesta a contribuir a una eventual misión internacional para proteger el estratégico estrecho de Ormuz, pero solo en caso de alcanzarse un alto el fuego y bajo un mandato claro, con aprobación del Parlamento y decisión formal del Gabinete. “Estamos lejos de eso”, advirtió, marcando la prudencia con que Berlín observa una de las crisis más delicadas de Medio Oriente en los últimos años.

