Los mercados festejan por adelantado el acuerdo con el FMI

El Gobierno mantiene altas las expectativas de una liberación pese a la posibilidad de semanas adicionales de negociación.

El Gobierno insinúa un acuerdo cerrado con el FMI, aunque aún no hay firma. Los mercados, ante eso, han reaccionado con entusiasmo. Los bonos argentinos subieron, y el riesgo país bajó de 780 a 700 puntos en pocos días.

El escándalo por la criptomoneda $LIBRA golpeó la imagen presidencial y exigió una respuesta rápida. Javier Milei sumó respaldo de Donald Trump, mientras los anuncios sobre el FMI calman tensiones.

El Gobierno necesitaba mostrar avances en la negociación con el FMI para calmar las expectativas del mercado. En este contexto, Luis Caputo había señalado que el acuerdo podría cerrarse dentro del primer cuatrimestre. Sin embargo, el creciente nerviosismo en Wall Street obligaba a dar señales más concretas.

Con el objetivo de llevar tranquilidad, un comunicado oficial y una nota firmada por el presidente dejaron en claro la prioridad del Gobierno: fortalecer las reservas netas. Según estimaciones de Fernando Marull, estas seguían siendo negativas en casi USD 4.000 millones.

En cuanto al desembolso inicial del FMI, las cifras variaban según las fuentes consultadas. Mientras algunos bancos de inversión estimaban un monto cercano a los USD 20.000 millones, dentro del equipo económico predominaba una visión más cautelosa, con rangos que oscilaban entre USD 12.000 y USD 15.000 millones. Además de destinar una parte al repago del propio Fondo, el Gobierno buscaba ampliar su margen de maniobra para intervenir en el mercado cambiario en los próximos meses.

Por su parte, los bonistas recibieron con optimismo los avances en la negociación. La posibilidad de garantizar el pago de USD 4.500 millones en julio disipaba algunas incertidumbres. Sin embargo, el mayor atractivo seguía siendo la eventual salida del cepo cambiario. Tanto el FMI como el Gobierno coincidían en que la normalización del mercado cambiario resultaba clave para atraer nuevas inversiones y estabilizar la economía.

Mucho ruido, poca información

A pesar de que el camino hacia la liberación del cepo parecía claro en términos generales, persistían muchas dudas sobre cómo se llegaría a ese punto. ¿Se mantendría el esquema actual hasta entonces, o el Gobierno haría modificaciones graduales?

Hasta el momento, no existía información concreta al respecto, solo especulaciones. Algunos sectores proponían reducir progresivamente el dólar “blend”, que permitía a los exportadores liquidar el 20% en el mercado contado con liquidación (CCL). Sin embargo, Caputo se oponía a esta alternativa, ya que su prioridad era mantener una oferta suficiente de divisas para evitar presiones sobre el tipo de cambio.

Otro punto en evaluación era la flexibilización del acceso a dólares para importaciones. Actualmente, las empresas debían esperar 30 días para obtener divisas en el mercado oficial, lo que representaba un problema para muchas compañías con poca capacidad de financiamiento. En paralelo, también se analizaba la posibilidad de eliminar la llamada “restricción cruzada”, que impedía a las empresas operar en el CCL o MEP después de haber accedido al mercado oficial, y viceversa.

En el fondo, el debate giraba en torno a cuál sería el tipo de cambio de equilibrio una vez que se eliminaran las restricciones. Cada vez más economistas advertían sobre los riesgos de mantener un dólar artificialmente bajo. Figuras como Domingo Cavallo y Ricardo López Murphy alertaban sobre los peligros de una apreciación excesiva.

En medio de estas discusiones, Caputo intentó marcar diferencias con experiencias anteriores. Durante una conferencia en Mendoza, aseguró: “Esta vez va a ser diferente. Algunos pueden ver un déjà vu por los precios de la ropa o la electrónica, pero nunca antes se hizo lo que estamos haciendo ahora”.

Ancla monetaria y crecimiento: el plan del Gobierno

En los últimos días, tanto Caputo como su secretario de Finanzas, Pablo Quirno, y otros integrantes del equipo económico salieron a remarcar la importancia del ancla monetaria. En su discurso, plantearon que, sin emisión de pesos, el peligro de devaluación se había disipado.

Los datos de la economía seguían mostrando una recuperación clara. Para 2025, las proyecciones indicaban un crecimiento del 5%, con posibilidad de llegar al 6% si las condiciones resultaban favorables. Sin embargo, la reactivación no se daba de manera homogénea. Energía, minería y agro lideraban la expansión, mientras que sectores como el consumo masivo mostraban un avance más lento. En contraste, rubros como la construcción y la pesca continuaban en recesión.

El verdadero desafío se traslada ahora a 2026. En las últimas décadas, todos los gobiernos experimentaron al menos un año de rebote tras una crisis: Cristina Kirchner en 2014, Mauricio Macri en 2017 y Alberto Fernández en 2021. Sin embargo, en todos los casos, el crecimiento no logró sostenerse. Ahora, Milei tenía la oportunidad de romper esa tendencia y generar un crecimiento genuino, algo que en Argentina no ocurría desde hacía 15 años.

En materia inflacionaria, el próximo viernes se conocerían los datos de febrero. Las proyecciones anticipan un índice cercano al 2,2%, impulsado principalmente por la suba del precio de la carne. Dado que marzo es un mes de alta estacionalidad, la tendencia a la baja podría desacelerarse, aunque en abril sí se esperaba perforar el 2%.

El foco del Gobierno sigue puesto en la lucha contra la inflación. La meta más ambiciosa es llegar a las elecciones legislativas con un índice mensual cercano a 1, lo que sería visto un hito en la política económica de la actual administración.

Fuente: INFOBAE

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