A poco más de un año de la reglamentación de la IVE, la cartera sanitaria nacional compartió datos de relevancia acerca de la puesta en marcha de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Fueron unas 60.000 las que se realizaron en todo el país, en el orden estatal; con medidas de abastecimiento médico y capacitaciones. En este marco, San Nicolás cuenta con dos efectores públicos para acceder a la práctica: Hospital San Felipe y Hospital Zona Norte. Florencia Ramos, psicóloga del HZN, retrató a EL NORTE que “estar dentro del marco legal les da cierta tranquilidad y protección” a quienes consultan.

Carolina Mitriani
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A través del informe ImplementAR, el Ministerio de Salud de la Nación y la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva elaboraron un informe anual de la implementación de la Ley 27.610. No aborda solo lo que tiene que ver con los casi 60.000 abortos legales efectuados sino también la perspectiva aplicable, en el marco de un acompañamiento integral a quien accede.
En San Nicolás, en el orden público, el Hospital San Felipe y Hospital Zona Norte forman parte de la red de acceso a esta práctica sanitaria. La psicóloga Florencia Ramos –miembro del equipo de Salud Reproductiva del HZN– explicó en diálogo con EL NORTE que “siempre hay cuestiones para mejorar, pero hay comunicación y predisposición” para continuar cumpliendo con la ley.
Respiro de ley
Desde el Ministerio de Salud destacan que es primordial no obstaculizar el deseo de la persona a no gestar, un punto central de la 27.610. De todas formas, la consulta forma parte del proceso, en un ámbito de reserva y confianza.
“Las cuestiones que motivan a las personas a solicitar el tratamiento son muy amplias: van desde situaciones de vulnerabilidad económica gravísimas a simplemente no querer ser madres, no tener el deseo de maternar”, cuenta la psicóloga nicoleña, quien considera que respetar la voluntad de la persona gestante más allá de sus razones “es el gran paso que se dio de la ILE a la IVE”.
A su vez, desde que entró en efecto la despenalización del aborto, notan que hay “cierto alivio en las pacientes a la hora de consultar: estar dentro del marco legar les da cierta tranquilidad y protección. Más allá de que muchas veces se siguen encontrando con instancias expulsivas (en el sistema de salud), poder contar lo que les está pasando sin miedo al prejuicio es decisivo. Saber que lo que están realizando es efectivamente su derecho les quita un peso de encima”.
Respecto a los tabúes religiosos y/o mandatos familiares, Ramos refleja que “cada vez son menos los que se plantean en el consultorio. Ya no pesan tanto como en otras épocas en que eran decisivos”. Los tópicos que con mayor frecuencia se presentan en las entrevistas tienen una tendencia de índole social: violencia de género, falta de recursos y/o de trabajo, según consigna la profesional de esta área.
Camino allanado
Para que la IVE sea garantizada de manera efectiva en su totalidad, el proceso debe estar enmarcado en el respeto y la noción de un derecho. La psicóloga Ramos explicó que “el circuito que recorre hoy una persona que solicita una interrupción de embarazo es bastante simple”.
En el HZN no trabajan con turnos previos, sino que atienden a quienes se acercan al consultorio en los horarios pactados: martes de 9.00 a 12.00 y viernes de 14.00 a 17.00). Esto fue elegido “porque nos resulta bastante engorroso el sistema para sacarlos y porque de esta manera se facilita el acceso a la práctica, es decir, se garantiza directamente el derecho a la salud”, retrató.
La primera instancia consta de una entrevista con el equipo interdisciplinario. “Más allá de las razones particulares de por qué lo solicita, lo que más nos interesa es si lo realiza por propia voluntad, si está acompañada o lo va a estar en el proceso, si está sufriendo violencia de algún tipo, etc.”, refirió la psicóloga. También se requieren estudios médicos como ecografía y análisis de sangre, para el seguimiento físico.
La profesional considera que “la primera charla es fundamental, ya que de no recibir el trato correspondiente la persona suele resolverlo por otro lado y es eso lo que queremos justamente que no pase. Por esto es que el espacio que se construyó es muy amigable y empático”.
En 3 o 4 días, cuando reciben los análisis, se provee la medicación con las explicaciones correspondientes para su administración, las pautas de alarma y los recursos para sobrellevar la interrupción de la mejor manera. “Esta es otra etapa delicada, ya que emocionalmente suelen estar más afectadas”, analiza Florencia Ramos.
En lo que refiere al tratamiento, la especialista cuenta que “es ambulatorio y no conlleva muchas horas ni mayores cuidados, siempre que se administre de forma correcta, con lo que insistimos muchísimo; como también con el hecho de que no se encuentren solas”.
Ramos destaca que en este punto es muy importante la labor de las Socorristas voluntarias, en San Nicolás agrupadas en «Chanas». “Ellas fueron quienes en un comienzo, cuando aún la IVE no era ley y trabajábamos con protocolos, no solo nos contactaban con quienes solicitaban la interrupción sino que también acompañaban presencial o virtualmente a quien no tuviera red de contención, entre otras cosas”.
El después
Luego de la IVE, y pasados los días correspondientes, se realiza una segunda ecografía, para corroborar que todo esté bien. “A partir de acá podemos hablar de la anticoncepción. En cada una de las instancias se consulta a la ginecóloga, que es quien nos da el OK o nos llama la atención en relación con lo estrictamente biológico”, explica Ramos.
El abordaje desde el consultorio de Salud Reproductiva es interdisciplinario (psicología-trabajo social). “Puntualmente desde mi área lo que se intenta es acompañar anímicamente en el proceso, durante y después de la IVE. Muchas veces hay altibajos en lo emocional, dudas en relación con la decisión, miedos con respecto a que la familia o la pareja se entere”, retrata la psicóloga, haciendo énfasis en que “lo principal es que la persona que atraviesa la IVE se sienta segura y acompañada; no le podemos sumar preocupación, tensión a un momento que es difícil per se”.
Recursos y humanos
La profesional, que está en permanente contacto con la temática, plantea que todos los recursos son completamente fundamentales: materiales, humanos, logísticos y edilicios. “Si queremos una sociedad más justa, igualitaria y sobre todo libre de violencias, es importante la capacitación para todos los trabajadores del Estado en perspectiva de género y derechos humanos: médicos, docentes, administrativos, etc.”.
En el ámbito social, considera que “aún falta bastante trabajo al respecto. Las escuelas tienen un rol fundamental en este proceso. Considero que es hora de transversalizar la Educación Sexual Integral sin prejuicios ni tabúes, llevarla a toda la comunidad educativa, lo cual incluye a padres y madres”.

