Meloni marca el rumbo del vínculo con Alemania en la UE

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La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, subrayó que el relanzamiento de las relaciones bilaterales con Alemania no busca excluir a ningún socio europeo ni construir un frente contra Francia. La dirigente italiana habló antes del inicio de una cumbre informal de líderes de la Unión Europea en el castillo de Alden Biesen, en Bélgica, centrada en la competitividad económica del bloque.
Meloni destacó que Roma y Berlín atraviesan una etapa de mayor coordinación política, con posiciones alineadas en varios temas clave de la agenda comunitaria. Según explicó, este acercamiento configura una suerte de “motor alemán-italiano” dentro de la UE, capaz de influir en debates sensibles como la política industrial, la desregulación y la estrategia comercial con socios externos.
Pese a la sintonía con el canciller alemán, Friedrich Merz, Meloni remarcó que esta cooperación no se plantea “contra nadie” y que Francia sigue siendo un actor central en las discusiones sobre competitividad. Recordó que París participa de la mesa redonda impulsada por Italia sobre este tema y lo definió como “un país importante para debatir estos asuntos”, en un intento por despejar sospechas de posibles maniobras para aislar al presidente Emmanuel Macron.
Un eje liberal frente a la puja por el futuro de Europa
La alianza política entre Meloni y Merz se inscribe en una puja más amplia por el rumbo económico y estratégico del bloque. Ambos líderes se ubican en un sector que impulsa una mayor desregulación, la revitalización del vínculo transatlántico con Estados Unidos y la firma de tratados comerciales, como el acuerdo con los países sudamericanos del Mercosur, cuya negociación lleva años y sigue bajo discusión en Europa.
En ese marco, Merz insistió en la necesidad de avanzar con menos trabas burocráticas en todos los sectores productivos, al considerar que la rigidez regulatoria erosiona la competitividad europea frente a potencias como China y Estados Unidos. Meloni, por su parte, respalda esta visión y la combina con un discurso de defensa de la industria italiana, buscando equilibrar apertura comercial con protección de sectores estratégicos nacionales.
Defensa europea: el principal foco de tensión con Francia
Más allá de los gestos de inclusión hacia París, persisten diferencias sustanciales entre el eje italo-alemán y el gobierno de Macron, en especial en materia de defensa. El presidente francés propone que el gasto militar de los países de la UE se oriente de manera preferente —e incluso exclusiva— a proveedores europeos, con el objetivo de fortalecer una industria armamentística propia y apuntalar la llamada “autonomía estratégica” del bloque.
Meloni y Merz, en cambio, sostienen una posición más flexible: defienden que los Estados puedan comprar equipamiento tanto a empresas europeas como a fabricantes extranjeros, entre ellos los Estados Unidos, siempre que ello contribuya a reforzar las capacidades militares del bloque sin elevar en exceso los costos. Este enfoque resulta más cercano a la lógica transatlántica tradicional, anclada en la OTAN y en la cooperación con Washington.
“Sin duda, en esta fase hay un relanzamiento en las relaciones y en la capacidad que Italia y Alemania están teniendo para coordinar sus posiciones”, afirmó Meloni, al recalcar que ese proceso no se hace “contra nadie”.
Mientras la UE discute cómo sostener su peso económico y geopolítico en un escenario internacional convulsionado, la sintonía entre Roma y Berlín se perfila como uno de los ejes políticos a seguir de cerca. El desafío para Meloni será mantener ese entendimiento sin profundizar las tensiones con Francia y, al mismo tiempo, ofrecer respuestas concretas a las demandas de competitividad, seguridad y empleo dentro del bloque europeo.

