Medicina intervencionista: nuevo abordaje del dolor infantil

Un cambio de paradigma en el tratamiento del dolor en chicos

Médicos pediátricos aplican medicina intervencionista para tratar el dolor crónico en niños

NewsITe

Durante años, el dolor en niños y adolescentes fue visto casi como una consecuencia inevitable de ciertas enfermedades, cirugías o tratamientos médicos. Ese enfoque comenzó a quedar atrás a partir de la consolidación de un nuevo paradigma: el dolor crónico pediátrico ya no se considera solo un síntoma, sino una enfermedad compleja que requiere abordajes específicos y equipos especializados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) plasmó este giro conceptual en 2021, con la publicación de la primera Guía Mundial para el Manejo del Dolor Crónico en Niños y Adolescentes. El documento estima que hasta uno de cada tres chicos experimentará algún tipo de dolor crónico durante la infancia o la adolescencia, y que uno de cada veinte puede desarrollar un dolor incapacitante, con impacto directo en la escolaridad, el descanso, la salud mental y la vida familiar.

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Lejos de ser una mera molestia pasajera, el dolor sostenido en el tiempo puede afectar el desarrollo físico, emocional, cognitivo y social de los menores. Por eso, la OMS propone un abordaje biopsicosocial, con estrategias terapéuticas individualizadas que combinan tratamientos físicos, psicológicos y farmacológicos, y que contemplan también el acompañamiento a las familias.

Medicina intervencionista: una nueva etapa para los casos complejos

En este contexto global surge con más fuerza la medicina intervencionista del dolor en pediatría, una subespecialidad que incorpora procedimientos mínimamente invasivos, guiados por ecografía o radioscopía, para actuar directamente sobre las estructuras responsables del dolor. Entre las técnicas empleadas se destacan los bloqueos nerviosos, la radiofrecuencia, la neuromodulación y otros recursos avanzados destinados a pacientes cuya calidad de vida está gravemente afectada y no responden a los tratamientos convencionales.

En la Argentina, el Sanatorio Trinidad Ramos Mejía, en la Ciudad de Buenos Aires, desarrolló el primer Programa Integral de Medicina Intervencionista del Dolor en Pediatría del ámbito privado. La iniciativa se alinea con lo que ya ocurre en los principales centros internacionales, donde el dolor crónico infantil se aborda de manera temprana y estructurada, con diagnóstico preciso y planes de tratamiento a medida.

“La medicina intervencionista no reemplaza los tratamientos convencionales; los complementa cuando estos ya no alcanzan. Nuestro objetivo no es únicamente disminuir el dolor, sino recuperar la funcionalidad, favorecer el desarrollo y permitir que el niño vuelva a realizar las actividades propias de su edad”, explicó el doctor Walter Theiller, jefe del Servicio de Tratamiento del Dolor y Cuidados Paliativos de ese centro asistencial.

Más supervivencia, menos opioides y equipos multidisciplinarios

El crecimiento de esta disciplina se vincula con varios factores. Por un lado, la mayor supervivencia de niños con enfermedades oncológicas, neurológicas y malformaciones congénitas genera una población de pacientes que convive por más tiempo con cuadros de dolor complejos. A esto se suma el mejor reconocimiento del dolor neuropático y del dolor persistente tras cirugías mayores, condiciones que décadas atrás solían estar subdiagnosticadas.

Por otro lado, la medicina contemporánea busca reducir el uso prolongado de opioides y otros analgésicos sistémicos cuando existen alternativas capaces de controlar el dolor de forma más localizada y con menos efectos adversos. Las recomendaciones internacionales apuntan a tratamientos multimodales, centrados en el paciente y ajustados a cada caso.

  • Participación de equipos interdisciplinarios con anestesiólogos del dolor, pediatras, neurólogos, oncólogos y traumatólogos.
  • Acompañamiento psicológico, kinesiología, nutrición, rehabilitación y cuidados paliativos integrados al plan terapéutico.
  • Uso selectivo de técnicas mínimamente invasivas dentro de un esquema de seguimiento longitudinal.

“Hoy sabemos que tratar el dolor es mucho más que aliviar un síntoma. Significa evitar que el niño deje de jugar, de aprender, de dormir bien o de relacionarse con su entorno. Tratar el dolor a tiempo también es proteger su desarrollo futuro”, remarcaron los especialistas del programa.

Desde el Sanatorio Trinidad Ramos Mejía subrayan que el programa de medicina intervencionista del dolor infantil no se limita a la realización de procedimientos, sino que incluye la evaluación integral de cada paciente, el tratamiento clínico y conservador, la preparación previa y la rehabilitación posterior. El objetivo final es ofrecer a niños y adolescentes con dolor crónico una oportunidad real de recuperar calidad de vida, en línea con los estándares más avanzados de la medicina internacional.

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