La escalada inflacionaria afecta cada vez más en su voracidad y expansión en distintos ámbitos de los argentinos. El mercado adyacente a la salud no es ajeno a esto, pese a su esencialidad. Nicolás Troffe, farmacéutico local, aseveró que en el día a día se ve cómo los nicoleños buscan “acceder a productos alternativos y se circunscriben a lo más urgente, a lo más necesario”.

Carolina Mitriani
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Si bien el sistema de salud público provee una gran variedad de medicamentos de manera gratuita, en San Nicolás con disposición a través del Hospital San Felipe, Hospital Zona Norte, Centro de Medicina Preventiva (Cempre) y algunos Centros de Atención Primaria que continúan en actividad en barrios, la visita a las farmacias es una actividad instalada y necesaria para un gran universo de la población.
Ante un dólar que parece no tener freno, imposibilidades para fijar precios estables e insumos que crecen en su costo día a día, muchas actividades productivas reflejan en el mostrador sus aumentos. Es el caso de la industria farmacéutica, que recientemente llegó a un acuerdo con el Gobierno para permanecer por debajo de la línea de inflación por su esencialidad. Pese a esto, comprar medicamentos para muchos argentinos pasó de ser un derecho a un privilegio.
Selección
En este crudo momento, a la hora de llegar al mostrador, muchos nicoleños optan por ver antes su billetera que la receta del médico. Así lo retrató el farmacéutico Nicolás Troffe: “Se ve porque cuando llegan estos momentos de crisis tan profunda el paciente busca dentro de lo que se puede llevar para su dolencia los productos que le resulten más accesibles”. Ahí es cuando el rol de servidor sanitario del trabajador de farmacia toma protagonismo, ofreciendo el abanico de posibilidades que puede llegar a tener la persona para utilizar la misma droga, el mismo principio activo, la misma formulación. Es lo que normalmente se llama «prescripción por nombre genérico». “El paciente trata de acomodarse a esa medicación, dejando de lado los productos libres que tienen a veces un precio con un costo mucho más alto. Es una cosa que no sucede obviamente con quien tiene cobertura al 100% en una prepaga u obra social. Tampoco ocurre en las épocas en las que las crisis económicas no son tan profundas. Ahí hay dinero como para acceder a la marca líder a la que la persona siempre estuvo acostumbrado”, advirtió el titular de Farmacia Troffe.
Recorte
El especialista concluye en que las dudas y elecciones extensas a la hora de acceder a paliativos de malestares “se ve normalmente” en San Nicolás. “También buscan no solo el acceder a productos alternativos, sino también disminuyen y se circunscriben a lo más urgente, a lo más necesario”.
A pesar de que es un tema de salud, y por lo tanto de extrema sensibilidad, Nicolás Troffe advierte que “hay situaciones en las que el paciente va delegando cuando las dolencias son menores. Me estoy refiriendo a productos de venta libre, por ejemplo para un resfrío o una congestión, complejos vitamínicos… Ese tipo de cosas en las que en otro momento podría usar o acceder, hoy resultan un poco como accesorias y disminuyen obviamente la consulta y compra en la farmacia”. La crisis salarial, considera el farmacéutico, se ve en este tipo de compras tan básicas “porque la gente se cuida mucho en conservar el poco ingreso que tiene de dinero porque no alcanza”.

