El oficialismo logró avanzar, pero debió ceder ante aliados y gobernadores

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Tras una extensa sesión en la Cámara de Diputados, el Gobierno nacional consiguió la media sanción de la reforma laboral, un objetivo central de la administración de Javier Milei. El avance, sin embargo, llegó acompañado de concesiones clave en el articulado original, producto de intensas negociaciones con gobernadores y bloques aliados.
Según dejaron trascender altas fuentes oficiales, los cambios fueron discutidos y validados por la mesa política que coordina el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en representación del Presidente y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Aunque en Casa Rosada se presentó el resultado como un triunfo colectivo, admiten que fue necesaria la intervención directa del ministro coordinador para destrabar diferencias internas.
En el plano discursivo, los referentes libertarios insistieron en que el Poder Ejecutivo resistió hasta último momento los pedidos de los gobernadores y de los legisladores que acompañan al oficialismo. No obstante, algunos funcionarios admitieron que desde el inicio se contemplaba la posibilidad de introducir modificaciones que no alteraran, según su mirada, el espíritu central de la reforma: impulsar la generación de empleo privado y reducir la litigiosidad laboral.
Los puntos sensibles y el rol de los ministros clave
Uno de los grandes derrotados de la jornada fue nuevamente el ministro de Economía, Luis Caputo, que volvió a ver frustrada la intención de avanzar con el capítulo tributario. Ese apartado incluía cambios en el Impuesto a las Ganancias que generaron un fuerte rechazo de los gobernadores por el impacto directo en la recaudación de las provincias, un frente de conflicto que el Gobierno aún no logra cerrar.
La escena remite a lo ocurrido en diciembre, cuando la Cámara baja dejó afuera el capítulo XI de otro paquete normativo, que preveía, entre otros puntos, la derogación de las leyes de Emergencia Pediátrica y de Financiamiento Universitario. A pesar del respaldo personal de Milei a esos cambios, el rechazo político terminó imponiéndose, con advertencias de figuras clave como Patricia Bullrich y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Reforma laboral acotada y negociaciones en el Congreso
Otro protagonista de las negociaciones fue el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, uno de los principales redactores del proyecto original. Su intención era avanzar con una flexibilización más profunda del mercado de trabajo. Sin embargo, buena parte de esas propuestas terminó atenuada o directamente modificada a pedido de los aliados parlamentarios, pese a que el funcionario celebró el resultado en redes sociales.
Tras quince horas de debate y con el respaldo del PRO y la Unión Cívica Radical, el oficialismo consiguió aprobar una versión de la reforma que, entre otros aspectos, limita el pago de salarios a las entidades bancarias, mantiene las cuotas solidarias sindicales y deja sin efecto la reducción de contribuciones patronales destinadas a las obras sociales. Estos puntos reflejan el alcance de las concesiones realizadas para garantizar los votos necesarios.
- Media sanción a la reforma laboral con apoyo del PRO y la UCR.
- Concesiones en materia sindical y de contribuciones patronales.
- Sin avances en el capítulo tributario por rechazo de gobernadores.
La agenda que viene: Ley Penal Juvenil y sesiones extraordinarias
Con el envión político de la media sanción, la Cámara de Diputados se abocó este jueves al tratamiento de la Ley Penal Juvenil, a la espera de que la vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, gire formalmente el proyecto. El oficialismo trabaja con la mira puesta en dictaminar el 18 de febrero y sesionar el 25, un cronograma que obligaría a Javier Milei a extender las sesiones extraordinarias hasta el 28 mediante un nuevo decreto.
En este marco, se prevé la presencia en el Congreso del ministro del Interior, Diego Santilli; del armador político Eduardo “Lule” Menem; del secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el mismo equipo que el Gobierno considera clave en el reciente triunfo legislativo. Para la Casa Rosada, la consigna es clara: mantener el esquema que permitió avanzar, aun a costa de moderar algunas de sus reformas más ambiciosas.
La media sanción de la reforma laboral se convirtió en un triunfo político para la Casa Rosada, aunque ratificó que, sin acuerdos, no hay números para aprobar los cambios más profundos que impulsa el oficialismo.
Mientras tanto, el debate en torno a la reforma laboral y al alcance real de las concesiones promete seguir abierto, con sindicatos, gobernadores y bloques opositores evaluando el impacto de las modificaciones y anticipando nuevas disputas en el Senado.

