Mauricio Wainrot, personalidad emérita y símbolo de la danza

Mauricio Wainrot, una vida dedicada a la danza y a la cultura argentina

Mauricio Wainrot homenajeado como Personalidad Emérita de la Cultura Nacional

NewsITe

El coreógrafo argentino de proyección internacional Mauricio Wainrot fue distinguido como “Personalidad Emérita de la Cultura Nacional” en una emotiva ceremonia realizada en el Palacio Libertad, ex CCK, en la Ciudad de Buenos Aires. El reconocimiento, otorgado por la Secretaría de Cultura de la Nación, subraya el papel clave del artista en la proyección de la danza argentina en los principales escenarios del mundo.

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Durante el acto, encabezado por el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, se repasó la trayectoria de Wainrot y se destacaron sus aportes como creador, docente e investigador. En diálogo en escena con los periodistas especializados Constanza Bertolini y Ricardo Kirschbaum, el coreógrafo recordó momentos decisivos de su carrera, desde sus primeros pasos en la Escuela Nacional de Danzas hasta su consagración internacional.

El homenaje contó con la presencia de figuras centrales del ámbito cultural: la presidenta del Consejo Argentino de la Danza, Natalia Álvarez; representantes del Fondo Nacional de las Artes; el director general del Teatro Colón, Gerardo Grieco; los directores del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, Andrea Chinetti y Diego Poblete; y el maestro Guido de Benedetti, entre otros. Todos coincidieron en subrayar la influencia de Wainrot en varias generaciones de bailarines.

Voces del mundo de la danza y una trayectoria marcada por la pasión

Entre los testimonios más emotivos se escucharon los de la bailarina y maestra Paloma Herrera y el actual director del Ballet Estable del Teatro Colón, Julio Bocca. Herrera evocó años de trabajo intenso junto a Wainrot y destacó la profundidad artística de sus creaciones, mientras que Bocca lo definió como un artista de “pasión inconmensurable”, capaz de transformar tanto a los intérpretes como al público.

En su discurso, Cifelli remarcó que la obra del coreógrafo fue interpretada por compañías de enorme prestigio en escenarios de todo el mundo, llevando siempre consigo el sello de la cultura argentina. “Cuando un artista como Mauricio triunfa afuera, se reconoce su obra, pero también la creatividad y la fuerza de nuestra cultura”, aseguró el funcionario, al tiempo que subrayó la disciplina y la dedicación que marcaron la carrera del homenajeado.

A los 79 años, Wainrot ingresó a la sala apoyado en un bastón, único signo visible del paso del tiempo en un cuerpo entrenado por décadas de trabajo escénico. Con humor y honestidad, repasó su historia personal: sus inicios en un conventillo, donde ya dirigía a sus amigos y se disfrazaba en el almacén de su madre, y la decisión de su padre –judío, socialista y de orígenes humildes– de acompañarlo a la Escuela Nacional de Danzas en 1952, desafiando prejuicios y mandatos de época.

Memoria, dictadura y consagración internacional

Wainrot también se detuvo en los años oscuros de la última dictadura militar. Contó que llegó a sentirse “como Ana Frank en el Teatro San Martín”, ante el clima de encierro, antisemitismo y amenazas que pesaba sobre los artistas. En ese contexto surgió una de sus obras emblemáticas, “Ana Frank”, creada junto a Andrea Chinetti y estrenada en 1984, cuyo proceso estuvo signado incluso por un incendio intencional en los camarines del teatro el día del ensayo general.

Lejos de frenar su trabajo, aquel episodio se convirtió en un punto de inflexión: con el tiempo, “Ana Frank” fue montada en 17 compañías distintas alrededor del mundo y se transformó en una suerte de pasaporte artístico para su carrera internacional. Aun así, Wainrot remarcó que nunca pensó en abandonar definitivamente el país. Eligió seguir vinculado a la Argentina, priorizando afectos, parejas y la necesidad de construir una trayectoria sin desligarse de sus raíces.

  • Distinguido como “Personalidad Emérita de la Cultura Nacional”.
  • Obras presentadas en escenarios y compañías de prestigio internacional.
  • Testimonios de figuras como Paloma Herrera y Julio Bocca.
  • Compromiso con la memoria histórica y la difusión de la cultura argentina.

“La danza no necesita traducción: habla con el cuerpo, el movimiento y la emoción. Cuando está hecha con verdad, como en la obra de Mauricio, conmueve a cualquier público en cualquier parte del mundo”, destacó Leonardo Cifelli durante el homenaje.

Lejos de retirarse, Wainrot continúa proyectando nuevos trabajos. Prepara la reposición de “Carmina Burana” y espera volver a presentar su versión de “Carmen” en escenarios de distintas provincias del país. A casi ocho décadas de vida, reafirma así su lugar como una de las figuras fundamentales de la danza argentina contemporánea y un referente insoslayable de la cultura nacional.

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