Homenaje a un maestro de la danza argentina

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Mauricio Wainrot, uno de los coreógrafos argentinos más influyentes a nivel internacional, fue distinguido como Personalidad Emérita de la Cultura Nacional en una emotiva ceremonia realizada en el Palacio Libertad, ex Centro Cultural Kirchner (CCK), en la Ciudad de Buenos Aires.
El reconocimiento fue otorgado por el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, ante un auditorio colmado de figuras de la escena artística y autoridades del sector. Durante el acto, se repasó la extensa trayectoria del creador que llevó la danza argentina a los principales escenarios del mundo, consolidando un lenguaje propio y una marca inconfundible.
Entre los presentes se destacaron la bailarina y maestra Paloma Herrera; el director del Ballet Estable del Teatro Colón, Julio Bocca; la presidenta del Consejo Argentino de la Danza, Natalia Álvarez; representantes del Fondo Nacional de las Artes; el director general del Teatro Colón, Gerardo Grieco; y los directores del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, Andrea Chinetti y Diego Poblete, además del maestro Guido de Benedetti, entre otros referentes del ámbito cultural.
Un recorrido artístico marcado por la pasión y la resiliencia
Durante el homenaje, se proyectaron y leyeron testimonios que dieron cuenta del impacto de la obra de Wainrot. Paloma Herrera recordó que sus “mejores recuerdos fueron trabajar intensamente” con él, mientras que Julio Bocca lo definió como un artista de una “pasión inconmensurable”. Cifelli, por su parte, subrayó que su carrera se construyó con talento, disciplina y años de trabajo sostenido.
El funcionario destacó que las coreografías de Wainrot fueron interpretadas por compañías de enorme prestigio alrededor del mundo, llevando siempre consigo el sello de la cultura argentina. “Cuando un artista como Mauricio triunfa en el mundo, no solo se reconoce su obra, sino que además se contempla la calidad, la creatividad y la fuerza de nuestra cultura”, remarcó.
A sus 79 años, “casi 80”, como él mismo se encargó de aclarar, Wainrot ingresó a la cúpula del ex Correo Central acompañado por un bastón, único indicio de su edad. Con humor y honestidad, repasó sus inicios en la Escuela Nacional de Danzas, impulsado por su padre, un obrero judío y socialista que, pese a las dificultades económicas, lo acompañó a dar sus primeros pasos en el arte.
Memoria, dictadura y una obra que cruzó fronteras
El coreógrafo recordó también los años oscuros de la última dictadura militar, cuando junto a otros artistas vivió bajo amenaza y antisemitismo. Comparó aquella etapa con sentirse como “Ana Frank en el Teatro San Martín”, por el clima de encierro y persecución. De esa experiencia surgiría, años más tarde, una de sus obras emblemáticas: la versión coreográfica de Ana Frank.
Wainrot relató que, en 1984, durante los preparativos del estreno de esa pieza en colaboración con Andrea Chinetti, un incendio destruyó los vestuarios en los camarines del teatro. A pesar del ataque, la función se realizó con el vestuario de un segundo reparto. Con el tiempo, esa misma obra sería montada en 17 compañías diferentes y se convertiría, según señaló, en su “pasaporte” para salir de la Argentina y proyectarse internacionalmente.
Lejos de retirarse, el maestro continúa activo. Adelantó que repondrá su versión de Carmina Burana y que trabaja para volver a llevar a escena su célebre Carmen en distintas provincias del país. Fiel a su estilo, afirmó que nunca dejó de crear, lo ayudaran económicamente o no, y que siempre eligió mantener un fuerte vínculo con la Argentina, priorizando también sus afectos y su vida personal.
- Distinguido como Personalidad Emérita de la Cultura Nacional.
- Obra representada por prestigiosas compañías en el país y en el exterior.
- Testimonios de figuras como Paloma Herrera y Julio Bocca.
- Reconocimiento a su aporte a la danza contemporánea argentina.
“La danza no necesita traducción. Habla con el cuerpo, con el movimiento y con la emoción. Y cuando está hecha con verdad, como en la obra de Mauricio, es capaz de conmover a cualquier público en cualquier parte del mundo”, destacó el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli.
El homenaje en el Palacio Libertad selló un reconocimiento largamente merecido a un creador que, desde la danza, ayudó a proyectar la identidad cultural argentina más allá de sus fronteras y que, a casi ocho décadas de vida, sigue en movimiento.

