El talentoso mediocampista fue campeón con Paraná en el campeonato y posteriormente logró el título en la Copa Nicoleña con Regatas, con un aporte clave en ambas campañas. “Nunca me imaginé cuando miro para atrás que iba a levantar un trofeo con Paraná y otro con Regatas”, confesó el zurdo.

De la Redacción de EL NORTE
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Algunos jugadores atraviesan toda su carrera deportiva sin poder ser campeón. Matías Basso lo fue dos veces en un año. Fue figura en el Paraná campeón del Fútbol local; y meses más tarde levantó la Copa Nicoleña con Regatas.
Por tal motivo, en diálogo con el programa La Deportiva de Radio U, el talentoso mediocampista no dudó en afirmar: “Este fue mi mejor año”. “Me costó al comienzo –contó-, pero después me puse bien físicamente y terminé jugando en muy buena forma en Paraná y también rendí en Regatas”. “Este año fue tremendo, increíble, nunca me imaginé cuando miro para atrás que iba a levantar un trofeo con Paraná y otro con Regatas”, subrayó el zurdo.
Sobre su corto paso por el club de la ribera –en donde anotó siete goles en diez partidos entre Copa y Regional-, Basso comentó: “Hace rato me venían llamando desde Regatas. Fue para el Regional, pero después se dio la chance de seguir para la Copa Nicoleña”. “Me hicieron sentir muy cómodo desde un primer momento, eso me favoreció, cuando por ahí con Regatas se había hecho una especie de clásico con Paraná”, indicó.
A su vez Basso destacó que se encontró “con muy buenos jugadores y muy buenas personas, con los que aprendés en cada práctica”. “Con (Federico) Scoppa nos buscábamos mucho, fue lindo compartir con él todo este tiempo”.
El domingo el equipo de Sergio Barbieri se alzó con la Copa Nicoleña, obteniendo su quinto título oficial al ganarle en el estadio San Nicolás a Los Andes por 1 a 0 con un gol de Juan Cruz Mendiburu a los 47 minutos del segundo tiempo. Basso fue uno de los baluartes en esa victoria. Respecto de este encuentro, el “10” señaló: “Sabíamos que se iba a dar un partido cerrado, por cómo juega Los Andes, que venía firme atrás y ordenado en el medio, con muchos chicos que corren. Había diferencia entre los planteles y por eso Regatas tenía la obligación de ganar”. “Nos costó en el primer tiempo y no pudimos tener mucho la pelota. Después en el segundo nos soltamos y lo pudimos ganar sobre la hora”, agregó Basso, quien al mismo tiempo puntualizó que se adaptó “enseguida a la idea de juego que propone el Tano (Barbieri) en Regatas”. “No me cambió en mucho a lo que ya venía jugando en Paraná porque los dos equipos tienen características similares de juego, con buenas propuestas y siempre apuntando hacia el campo contrario, con tenencia de balón y paciencia”.
Todo lo que contó a Basso se le dio en solo un año. Justo el año en el que llegó a pensar en dejar de jugar de manera oficial. “Como el año pasado no tenía mucha continuidad, no encontraba mi función en el equipo y a su vez tenía que resolver algunas cuestiones personales, iba a dejar de jugar, hasta que me convenció Martín Uriarte para que siguiera”, detalló.

El volante en relación a este tema, añadió: “Después a lo largo del año me sentí muy cómodo en el grupo, tanto en los entrenamientos como en el partido”. “Y con el correr del torneo me fui sintiendo un poco el referente del equipo y tuve que cumplir la responsabilidad por la confianza que mis compañeros depositaron en mí”, aseguró.
Tras su exitosa incursión en las filas regatenses, Basso volverá a Paraná, su origen y su casa. Allí se convirtió en el máximo goleador histórico, siendo clave en la conquista del torneo con el que la institución volvió a festejar en la Liga Nicoleña después de largos 25 años. “Ahora tenemos el año que viene el Regional con Paraná así que hay que apuntar a hacer un buen papel, con la idea de seguir por este camino”, concluyó quien posiblemente haya sido el mejor de los dos mejores del año. Y, como si esto fuera poco, campeón con ambos.

