El volcán más grande del sistema solar y las pistas sobre vida pasada
NewsITe
Marte volvió a colocarse en el centro de la escena científica internacional gracias a nuevas imágenes difundidas por el rover Perseverance, que permiten observar con mayor detalle algunas de las regiones más antiguas de su superficie. El llamado planeta rojo, considerado desde hace décadas como el “gemelo” geológico de la Tierra, exhibe formaciones que podrían guardar huellas de un pasado muy distinto al actual, con agua líquida en superficie y condiciones potencialmente favorables para la vida microscópica.
Uno de los grandes protagonistas de esta historia es el Monte Olimpo, el volcán más imponente del sistema solar. Con cerca de 22 kilómetros de altura —prácticamente tres veces el monte Everest— y unos 600 kilómetros de diámetro en su base, se levanta sobre una corteza sin placas tectónicas activas. Esa estabilidad permitió que la actividad volcánica sostenida, a lo largo de millones de años, construyera esta estructura colosal, clave para comprender la evolución interna y climática de Marte.
Las imágenes recientes obtenidas en la región conocida como Falbreen revelan transiciones entre terrenos ricos en olivino y otros más oscuros y arcillosos. Los especialistas consideran que estas rocas se encuentran entre las más antiguas analizadas hasta ahora en Marte, lo que las convierte en un auténtico archivo natural de la historia temprana del planeta. Allí se identificó, además, una llamativa “roca flotante”: una gran piedra que parece suspendida sobre una ondulación de arena en forma de media luna, probablemente desplazada por procesos vinculados al agua, al viento o a movimientos de ladera.
Claves geológicas y atmosféricas del planeta rojo
El interés por Marte se explica por un conjunto de rasgos que lo convierten en un laboratorio único para estudiar la evolución de los mundos rocosos del sistema solar. Entre ellos se destacan la presencia de enormes volcanes como el Monte Olimpo, evidencias de antiguos cauces de ríos, depósitos de hielo en los polos y en el subsuelo, y una atmósfera tenue dominada por dióxido de carbono. Estos elementos, analizados en conjunto, ayudan a reconstruir cómo cambió el clima marciano a lo largo de miles de millones de años.
- Monte Olimpo, el volcán más grande conocido en el sistema solar.
- Registros geológicos compatibles con la presencia pasada de agua líquida.
- Depósitos de hielo en regiones polares y bajo la superficie.
- Rocas consideradas entre las más antiguas exploradas en Marte.
- Atmósfera delgada, rica en dióxido de carbono y hostil para la vida actual.
- Escenarios de habitabilidad pasada para microorganismos.
La atmósfera actual de Marte es mucho más fina que la terrestre, lo que impide que el agua líquida sea estable en superficie. Sin embargo, su composición y estructura conservan pistas sobre cómo era el clima en el pasado. Las panorámicas de Perseverance incluyen un círculo de abrasión de unos cinco centímetros practicado en una roca con instrumentos del rover, un procedimiento que permite estudiar su interior y seleccionar las muestras más prometedoras para futuras misiones de retorno a la Tierra.
Marte se consolida como el principal laboratorio natural para investigar cómo evolucionan los planetas rocosos y si pudieron albergar vida microscópica en algún momento de su historia.
En el horizonte de las imágenes se divisan colinas ubicadas a más de 65 kilómetros de distancia, lo que ayuda a reconstruir la evolución geológica de la región y refuerza la hipótesis de que se trata de uno de los paisajes más antiguos explorados en el planeta. Aunque hoy Marte presenta condiciones extremas de presión y temperatura, los datos recientes alimentan la expectativa de hallar pruebas de vida antigua y ofrecen nuevas claves sobre el destino que pueden correr los planetas parecidos a la Tierra.


