Tensión diplomática entre España y Marruecos por la crisis migratoria en Ceuta

NewsITe
El Gobierno de Marruecos salió al cruce de las acusaciones que lo señalan como responsable de la entrada masiva de migrantes a la ciudad autónoma de Ceuta, registrada a fines de julio, y rechazó de plano ser utilizado como “fondo de comercio preelectoral” en el actual clima político español. A través de un comunicado de su Ministerio de Exteriores, Rabat afirmó que no acepta ser “chivo expiatorio” en disputas internas de España ni que se explote su nombre con fines partidarios.
En el texto, las autoridades marroquíes califican de “lamentable” que “partidos políticos de larga trayectoria” hayan caído en lo que describen como una “escalada irracional y populista” que, según su visión, se impone por sobre el sentido común y la trayectoria de cooperación bilateral. El pronunciamiento se produce en un momento de elevada sensibilidad en España, con la crisis migratoria en Ceuta aún muy presente en el debate público.
Marruecos remarcó que mantiene con España una relación basada en la buena vecindad geográfica, el entendimiento político, la asociación económica y la cooperación en seguridad, especialmente en materia de control migratorio y lucha contra las redes de trata. Esa línea de colaboración, recordó, tuvo un hito en abril de 2022 con la visita a Rabat del rey Felipe VI y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que dio inicio a lo que ambos países definieron como una “nueva etapa” en el vínculo bilateral.
Ceuta, migración y acusaciones cruzadas
Sobre la crisis de Ceuta, Rabat insiste en que no existe ningún elemento que demuestre una implicación directa de las autoridades marroquíes en la entrada masiva de personas por mar y por tierra, estimada en entre 70.000 y 80.000 migrantes según cifras oficiales, con al menos 141 muertos en la frontera. El Gobierno marroquí sostiene que la cooperación migratoria con España “siempre ha sido coordinada y eficiente”, aunque admite que lo ocurrido exige un examen exhaustivo.
Ese análisis, añade, debería servir para esclarecer las circunstancias del episodio, identificar posibles interferencias, denunciar eventuales manipulaciones y garantizar que hechos de esa magnitud no se repitan. En paralelo, Rabat cuestiona que se mantengan las acusaciones en su contra cuando, afirma, “ningún dato o informe” prueba su responsabilidad. También recuerda que se comprometió formalmente a readmitir a migrantes irregulares retornados desde España.
Uno de los puntos más sensibles señalados por Marruecos es la situación de los menores no acompañados que llegaron a Ceuta. El país magrebí interpela a las autoridades españolas sobre “por qué se mantiene a los menores alejados de sus familias” cuando Rabat pidió con urgencia su regreso. Para el Gobierno marroquí, la respuesta a estas dudas “no debe buscarse en Marruecos, sino en los actores españoles” involucrados en la gestión de la crisis.
Informes desclasificados y presión política en España
La reacción marroquí se conoció un día después de que el Gobierno español decidiera desclasificar 40 documentos e informes de inteligencia relacionados con la crisis de Ceuta. Los papeles revelan que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) advirtió el 29 de julio a la Delegación del Gobierno y a la Guardia Civil sobre convocatorias difundidas en redes sociales que llamaban a un posible “asalto” masivo a la ciudad autónoma por mar y por tierra.
Según esos documentos, el CNI también trasladó a los servicios secretos marroquíes, y en una “nota urgente”, la información que circulaba en grupos de mensajería y redes sociales en la víspera de la entrada de migrantes. Sin embargo, el Ejecutivo de Pedro Sánchez sostiene que las advertencias recibidas “en modo alguno” permitían prever la magnitud de lo que finalmente ocurrió ni se tradujeron en una alerta formal a través de la cadena de mando militar y de seguridad.
Desde Madrid remarcan además que, con la información disponible hasta ahora, no puede concluirse que Marruecos organizara la entrada masiva hacia Ceuta. Analistas locales señalan que la publicación de los informes busca dar explicaciones públicas y responder a la presión política en el Parlamento, mientras se intenta preservar una relación estratégica con Rabat en un contexto regional marcado por la migración, la seguridad y las disputas por la gestión de fronteras.
“El Reino de Marruecos se niega a ser un fondo de comercio preelectoral y tampoco admite ser el chivo expiatorio de los ajustes de cuentas políticos”, expresó la Cancillería marroquí.
La crisis de Ceuta se consolidó así como un test para la cooperación hispano-marroquí, donde convergen el control de flujos migratorios, la protección de la niñez migrante y las tensiones políticas internas de España. El desarrollo de las investigaciones y las negociaciones diplomáticas será clave para definir el futuro de una relación considerada estratégica en el Mediterráneo occidental.

