Iúdica dio su versión tras el escándalo en “Entre dos suculentas”

NewsITe
Mariano Iúdica salió a aclarar qué ocurrió durante su participación en el programa de streaming “Entre dos suculentas”, conducido por Matías Bottero, luego de que se viralizara el momento en el que el animador terminó escupiéndole en la cara al entrevistador en plena nota. La secuencia generó un fuerte revuelo en redes sociales y abrió el debate sobre los límites del humor incómodo.
El episodio se produjo cuando Bottero, fiel al estilo provocador del formato que remite al ciclo estadounidense “Between Two Ferns”, se acercó para mirarle los dientes a su invitado. En ese instante, Iúdica reaccionó escupiéndole en el rostro, un gesto que descolocó tanto al equipo en el estudio como a los usuarios que luego vieron el fragmento viralizado.
Pese a la situación, Bottero mantuvo la calma y respondió con ironía. Mientras pedía una servilleta para limpiarse, lanzó un chiste que terminó de instalar el tema en redes: “Servilleta, Pulga. No lo puedo creer. Al gordo Zach Galifianakis lo escupió Brad Pitt; a mí, Mariano Iúdica”, dijo, marcando el paralelismo con el programa que parodia entrevistas incómodas en Estados Unidos.
Tras la repercusión, Iúdica decidió explicar su postura en “Desayuno Americano”. Allí contó que aceptó la invitación conociendo el carácter punzante del ciclo: señaló que su hijo más chico, fanático de Bottero, lo alentó a ir y hasta lo desafió para que no rechazara la propuesta. “Sabía a dónde iba, sabía a dónde estaba yendo, lo tenía claro”, remarcó el conductor.
El límite emocional y la frase que detonó la reacción
Aun así, Iúdica reconoció que desde el inicio se sintió fuera de lugar. Describió el clima del estudio como ajeno a su universo profesional y personal, y graficó que la experiencia fue similar a estar en una “juntada de pendejos” donde notaba que no encajaba. “Yo sabía que no tenía nada que ver, que no es mi mundo; ahí nosotros no tocamos, como ellos tampoco tocan en el nuestro”, sostuvo.
El conductor detalló que, más allá de sentirse incómodo, hubo un punto de quiebre emocional que derivó en su reacción. Según relató, cuando en medio del intercambio escuchó la expresión “hijo adoptado”, se le “nubló todo” y entró en “otra dinámica”. Esa referencia, vinculada a su historia familiar, lo atravesó de manera personal y fue el detonante del exabrupto.
Iúdica también admitió que, una vez fuera del estudio, su propio hijo Salvador le reprochó la reacción y le recordó que el formato del programa se apoya precisamente en la incomodidad y el humor corrosivo. A pesar de manejar desde hace años el humor negro —que, según dijo, fue una herramienta clave para atravesar tragedias personales—, reconoció que en esta oportunidad se sintió sobrepasado.
- La secuencia se viralizó rápidamente en redes sociales y generó debate.
- Iúdica aseguró conocer de antemano el estilo provocador del ciclo.
- El conductor señaló un comentario sobre un “hijo adoptado” como el disparador emocional.
- Bottero eligió tomarse la situación con humor y sin confrontar al aire.
“Cuando escuché la palabra ‘hijo adoptado’ ahí se me nubló todo, entré en otra dinámica”, confesó Mariano Iúdica al repasar el episodio.
En el cierre de su descargo, el animador aseguró que, pese al mal momento, se siente “orgulloso” de haber frenado su impulso y no haber respondido con violencia física. El episodio vuelve a poner sobre la mesa la discusión acerca de hasta dónde se puede tensar el límite del humor cuando se tocan cuestiones sensibles ligadas a la vida privada y a las relaciones familiares.

