María Elena Walsh, pionera del feminismo que sigue incomodando

Una voz adelantada a su tiempo en el país del sí me acuerdo

Retrato ilustrado de María Elena Walsh, figura clave del feminismo argentino

NewsITe

A quince años de la muerte de María Elena Walsh, su figura vuelve a ganar centralidad en la discusión pública argentina. Poeta, narradora, compositora y aguda ensayista, Walsh fue mucho más que la autora de canciones infantiles que marcaron a generaciones. Fue una de las voces que, cuando todavía no existía el colectivo Ni Una Menos ni las masivas marchas verdes, se animó a cuestionar de frente al machismo, a la desigualdad de género y a la violencia simbólica y material contra las mujeres.

El libro El feminismo (Alfaguara, 2024) reúne textos, muchos de ellos inéditos, que dan cuenta de esa faceta menos difundida. Allí aparece una Walsh filosa, irónica, pero siempre lúcida, que pone en palabras incomodidades que hoy son parte del vocabulario cotidiano del movimiento de mujeres y diversidades. Con humor y una ética intransigente, interpela a una sociedad patriarcal que parecía naturalizarlo todo.

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En esos escritos, Walsh define al feminismo como respuesta al odio histórico de una sociedad masculina, como toma de conciencia individual y colectiva, y como búsqueda de fraternidad —o sororidad— entre las mujeres. Señala que muchas de las desgracias femeninas no son obra de Dios ni de la Naturaleza, sino decisiones de varones para su propia comodidad. Reclama, además, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y destino, lejos de los mandatos de madres abnegadas o musas idealizadas.

Del “Sepa por qué usted es machista” a Ni Una Menos

Uno de los textos más emblemáticos que recupera el libro es el publicado en la revista Humor en 1980, bajo el título “Sepa por qué usted es machista”. En plena dictadura cívico-militar, Walsh se atrevió a escribir una lista demoledora de motivos que explican el machismo cotidiano, con una ironía que, lejos de suavizar el mensaje, lo vuelve más punzante. Allí advertía que el machismo no es exclusivo de los varones: también lo reproducen muchas mujeres por miedo, costumbre o instinto de conservación.

En el recorrido histórico del feminismo argentino, esa voz se enlaza con las agrupaciones de los años 70, como la Unión Feminista Argentina o el Movimiento de Liberación Feminista, y anticipa discusiones que recién décadas después tomarían masividad. Walsh dialogó con las ideas de autoras como Virginia Woolf, Doris Lessing y Victoria Ocampo, y supo traducirlas a la realidad local, denunciando la combinación de violencia, explotación y represión que sostenía el orden patriarcal.

  • Denuncia temprana de la misoginia y la violencia de género, cuando el tema casi no figuraba en agenda.
  • Artículos en medios masivos que cuestionaban mandatos sobre maternidad, roles domésticos y sexualidad.
  • Un feminismo ligado a la no violencia, pero sin concesiones frente a dictadores ni autoridades religiosas.

“No es un entretenimiento destinado a distraer de la liberación de los pueblos, sino que esa liberación es mentira mientras la determinen exclusivamente los varones”, escribió Walsh en 1973.

Con la irrupción de Ni Una Menos en 2015 y la marea verde que transformó el paisaje político y cultural argentino, las palabras de Walsh adquirieron una vigencia estremecedora. Sus alertas sobre el machismo, la maternidad obligatoria y la falta de un feminismo profundo en el país dialogan con un presente donde los feminismos enfrentan nuevas resistencias, pero también conservan la fuerza acumulada de décadas de luchas. En el país del sí me acuerdo, su legado continúa como una invitación a revisar prejuicios y a seguir cantando, esta vez con conciencia de género.

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