El fluir del tiempo: arte textil y memoria ancestral en Buenos Aires
NewsITe
El Museo del Agua inauguró “El fluir del tiempo”, la primera muestra dedicada íntegramente al arte textil en su espacio expositivo, a cargo del reconocido artista contemporáneo Marcelo Toledo. La exhibición llega poco después de su participación en Pinta Miami 2025, donde presentó la serie “IA Inteligencia ancestral”, y se inscribe en una línea de trabajo que vincula tradición, naturaleza y memoria latinoamericana.
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La propuesta invita a recorrer la riqueza cultural de América Latina a través de piezas que combinan técnicas ancestrales y procedimientos contemporáneos. Entre las obras se destacan máscaras de plata y cobre realizadas con técnicas textiles sobre fibra natural de chaguar, tejido por integrantes de la comunidad Wichi, además de lienzos de gran formato y entramados metálicos que incorporan cobre y bronce. Estos materiales, asociados simbólicamente a la tierra y a la memoria, refuerzan el diálogo entre lo humano y lo no humano.
Según describe el propio Toledo, en estas piezas “las fuerzas que habitan el tiempo permanecen vibrantes e intactas”. Las texturas, los volúmenes y los brillos construyen un paisaje simbólico que remite tanto a prácticas indígenas como a formas orgánicas en transformación. La muestra se propone, así, como un puente entre el legado de los pueblos originarios y los desafíos del presente, en un contexto marcado por debates ambientales y culturales.
Una instalación sobre el agua y el paso de las estaciones
Uno de los núcleos centrales de la exhibición es la intervención del tanque de agua del museo, donde Toledo despliega una instalación que representa el fluir del agua a lo largo de las estaciones del año. Mediante recursos lumínicos, materiales de distinta densidad y formas suspendidas, el artista sugiere los matices de la vida en un entorno ecológico cambiante, en el que el agua aparece como elemento vital que “aporta su sabiduría transformadora”.
“Uno aprende mucho sobre el comportamiento del ser humano al reconectarse con lo esencial”, sostiene Toledo al explicar el sentido de su obra. “Mi trabajo busca tender un puente y honrar las tradiciones indígenas en esta vida que fluye, avanza y nos transforma a través de la belleza de sus procesos”. La exposición se inscribe en una corriente del arte contemporáneo que recupera saberes ancestrales y los reinterpreta desde una mirada actual, urbana y global.
Curaduría y sentidos de la muestra
El curador Rodrigo Alonso subraya que el trabajo de Toledo “da vida a un universo de formas lábiles y seductoras”, surgidas de la convergencia de imaginarios diversos. En su texto curatorial, destaca cómo las obras, por momentos, remiten a estructuras orgánicas mutantes y, en otros, a tramas textiles arraigadas en la memoria cultural. El montaje potencia este juego de referencias, al proponer un recorrido que alterna piezas suspendidas, superficies tensadas y volúmenes que parecen emerger del espacio.
“En lo aparentemente inerte también hay energía, tensión y vitalidad”, resume Alonso, al describir el clima que construyen los materiales duros y blandos, naturales y artificiales, pesados y etéreos que integran la muestra.
Alonso también destaca que “El fluir del tiempo” incorpora alusiones a los ciclos de la naturaleza y a la heterogeneidad del tiempo, planteados como un entramado en constante cambio. En ese sentido, la exposición invita a reflexionar sobre la condición efímera y terrenal del ser humano, y sobre la necesidad de repensar la relación con el entorno. El Museo del Agua, por su parte, refuerza con esta propuesta su rol como espacio cultural que articula ciencia, ambiente y arte contemporáneo.


