El Gobierno británico confirmó que cualquier nueva licencia de hidrocarburos en las Islas Malvinas deberá contar con el consentimiento del secretario de Estado para Asuntos Exteriores. La definición se conoció en medio de la disputa por el proyecto Sea Lion y la explotación de recursos en el Atlántico Sur.

El Gobierno del Reino Unido confirmó que cualquier nueva licencia de hidrocarburos en las Islas Malvinas deberá contar con el consentimiento del secretario de Estado para Asuntos Exteriores. La decisión formaliza la intervención de Londres en las futuras autorizaciones vinculadas con la explotación petrolera en el archipiélago.
La definición quedó incluida en una respuesta parlamentaria presentada este jueves ante la Cámara de los Lores. El pronunciamiento se produjo en medio de la tensión con Argentina por el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion y por la explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur.
La respuesta fue elaborada por Lord Wood of Anfield, subsecretario parlamentario de Estado para Europa, Europa del Este, Seguridad Internacional y Crecimiento, ante una consulta realizada por el conservador Lord Moynihan.
El Gobierno británico sostuvo además que mantiene su posición sobre el supuesto derecho de las Islas Malvinas a desarrollar sus recursos naturales y relacionó esa postura con la autodeterminación de los habitantes del archipiélago.
Qué definió Londres sobre las licencias petroleras
La respuesta oficial establece que “cualquier nueva licencia de hidrocarburos requiere el consentimiento del secretario de Estado”, quien deberá actuar de acuerdo con la legislación aplicable en las islas. Al mismo tiempo, Londres indicó que no realizará comentarios sobre licencias individuales.
La decisión no significa que el Gobierno británico pase a controlar por completo la regulación de la actividad petrolera. Según la misma respuesta, el Gobierno de las Islas Malvinas conserva la responsabilidad sobre el desarrollo de los hidrocarburos y sobre el marco regulatorio, incluidas las normas de seguridad y protección ambiental.
El esquema mantiene de esta manera la participación de las autoridades de las islas en el proceso regulatorio, aunque incorpora como requisito el consentimiento del secretario de Estado británico para otorgar nuevas licencias.
Londres ya había expresado esa intervención el 15 de septiembre. En una respuesta ante la Cámara de los Comunes, el Gobierno británico señaló que el secretario de Estado actúa de acuerdo con la legislación de las islas al decidir si presta su consentimiento a nuevas licencias de hidrocarburos.
La respuesta británica sobre el proyecto Sea Lion
La consulta parlamentaria también buscó establecer si el secretario de Estado había dado su consentimiento al desarrollo y al programa de producción del campo petrolero Sea Lion Northern.
El Gobierno británico evitó confirmar o negar la existencia de una autorización específica. En su respuesta, reiteró que no realiza comentarios sobre licencias individuales.
Sea Lion constituye uno de los principales proyectos hidrocarburíferos desarrollados alrededor de las Malvinas y está impulsado por empresas vinculadas con la explotación de la Cuenca Malvinas Norte.
Argentina rechaza el proyecto y sostiene que las actividades hidrocarburíferas realizadas en el área sin autorización argentina desconocen sus derechos sobre los recursos naturales.
Las medidas de Argentina contra las empresas vinculadas
La definición británica se conoció mientras el Gobierno de Javier Milei avanza con medidas contra empresas y personas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las Malvinas.
En septiembre, la Casa Rosada anunció procedimientos sancionatorios contra compañías y personas relacionadas con esas actividades. También presentó una denuncia penal contra firmas vinculadas al proyecto Sea Lion, entre ellas Navitas Petroleum Development & Production Ltd. y otras empresas asociadas al emprendimiento.

