Graves testimonios contra un sacerdote cordobés

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Familias de Villa Carlos Paz volvieron a alzar la voz contra el sacerdote cordobés Alejandro Nicola, acusado de cometer abusos sexuales contra niños y niñas que asisten a una institución educativa confesional de la ciudad. Madres y padres relataron el profundo impacto que las presuntas agresiones tuvieron en sus hijos y cuestionaron con dureza la lentitud de la Justicia y la supuesta protección que, según sostienen, recibe el cura por parte de la Iglesia.
Una de las madres, identificada como Mariana para resguardar su identidad y la de su hijo, contó que el niño comenzó hace más de un año con cambios bruscos de ánimo, episodios de violencia con otros chicos, pesadillas recurrentes y problemas de control de esfínteres. Frente a estos signos de alarma, la mujer decidió iniciar un tratamiento psicológico para intentar comprender qué le estaba ocurriendo.
Según su testimonio, recién pudo conocer la presunta situación de abuso cuando, en el marco de una marcha frente a Tribunales, llamó al pequeño y le preguntó si alguna vez había vivido algo extraño con un adulto en la escuela. Allí el niño le habría revelado lo que le sucedía y mencionó al sacerdote que vivía en una casa dentro del colegio, desde donde –según relató– vigilaba y controlaba a los alumnos, conocía todos sus movimientos y tenía un contacto cotidiano con ellos.
Mariana declaró que, tras escuchar a su hijo, fue a la institución, habló con la directora y la vicedirectora y les pidió que la acompañaran para identificar el lugar mencionado por el niño. Al llegar, verificaron que se trataba efectivamente de la vivienda del párroco. Luego, la mujer ratificó la denuncia ante la Justicia y se acercó también al Polo Integral de la Mujer y a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF). Mientras tanto, su hijo continúa en tratamiento psicológico.
Otro padre suma su voz y cuestiona la falta de avances
El testimonio de Mariana se suma al de Ariel, otro progenitor que también reservó su verdadera identidad. El hombre relató que su hija, de nivel inicial, comenzó a referirse al sacerdote como “el monstruo” y a mostrar miedo permanente a ser observada a través de cámaras y drones. Según su versión, los niños se sentían vigilados todo el tiempo y habían sido amenazados para que no contaran lo que pasaba.
Ante la inquietud, la familia recurrió a profesionales que advirtieron indicios de una situación traumática. La nena empezó a expresarse mediante dibujos, en los que –según detalló Ariel– aparecían escenas en baños y la figura de un “topo” con connotaciones sexuales, que ella vinculaba al sacerdote. Esa información derivó en la presentación de una denuncia formal, tras la cual, explicó el padre, se sumó el relato de al menos otro niño mencionado por su hija.
Ariel también señaló que el cura reside dentro del jardín de infantes y tiene acceso a todos los niveles educativos de la institución, que alberga alrededor de 2.600 alumnos entre nivel inicial, primario y secundario. Afirmó que existen al menos ocho denuncias radicadas y la posibilidad de una novena, aunque considera que la cifra de víctimas podría ser mayor. En paralelo, criticó que, pese a la visibilidad pública del caso, el sacerdote continúe libre y oficiando misas en la provincia.
Reclamo de las familias y mirada puesta en la Justicia
Las familias de las presuntas víctimas reclaman celeridad en la investigación y medidas de protección más firmes para niños y niñas involucrados. También cuestionan a las autoridades eclesiásticas por haber mantenido celebraciones religiosas encabezadas por el sacerdote denunciado. En particular, apuntan a la jerarquía de la Iglesia cordobesa, a la que acusan de brindar cobertura institucional al acusado.
Mientras el expediente judicial avanza con reserva y se esperan definiciones sobre una eventual imputación formal, madres y padres insisten en mantener el tema en la agenda pública. Aseguran que su principal objetivo es que los hechos se esclarezcan, que la Justicia actúe con perspectiva de infancia y que se garantice contención psicológica y acompañamiento integral para todos los chicos y chicas que se animaron a hablar.
- Las denuncias se concentran en un jardín de infantes y escuela de Villa Carlos Paz.
- Los relatos de los niños incluyen vigilancia constante, amenazas y situaciones de índole sexual.
- Las familias exigen el apartamiento del sacerdote y mayor respaldo estatal.
“Todos los padres y madres sentimos mucha impotencia y bronca porque este tipo sigue libre como si nada. Evidentemente es un psicópata porque sinceramente no le importa nada”, expresó una de las denunciantes.
Hasta tanto la Justicia brinde respuestas concretas, las familias mantienen su reclamo público y piden que se respete la identidad y la intimidad de los menores, así como el principio de inocencia, sin dejar de investigar con profundidad cada uno de los testimonios.

