Lula llama a 29 millones de abstencionistas para el balotaje

Lula busca a los ausentes para definir el futuro de Brasil

Lula da Silva durante su discurso tras la primera vuelta en Brasil

NewsITe

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó de “inesperado” el resultado de la primera vuelta de las elecciones generales y lanzó un fuerte llamado a los casi 29 millones de brasileños que no se presentaron a votar. Desde un hotel en San Pablo, el mandatario planteó que la clave del balotaje será conquistar a ese amplio sector del electorado que se mantuvo al margen de las urnas.

Con el escrutinio avanzado, el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), se ubicó al frente con el 47,2% de los votos válidos, mientras que Lula quedó segundo con el 44,9%. El escenario obliga a una segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre, en la que se enfrentarán dos modelos de país claramente diferenciados, según planteó el propio jefe de Estado.

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Lula admitió que confiaba en imponerse en la primera ronda, pero sostuvo que el resultado representa “una elección del pueblo brasileño” y marca el inicio de “una nueva etapa”. “Tenemos un segundo turno y es la hora de la prueba, es la hora de mostrar la verdadera fotografía de Brasil”, remarcó, al anticipar que desde este mismo lunes comenzará una campaña enfocada en ganar terreno en el llamado “tiempo de descuento”.

Dos proyectos en disputa y foco en la agenda social

De cara al balotaje, el mandatario adelantó que su estrategia será confrontar propuestas y trayectorias con su adversario, y reforzar su perfil ligado al desarrollo económico con inclusión social. En ese sentido, destacó como ejes centrales la recuperación de la industria nacional, la inversión sostenida en educación pública y el fortalecimiento del Sistema Único de Salud (SUS), la red sanitaria pública de Brasil.

Entre sus promesas sobresalen la expansión de las escuelas de tiempo completo, nuevos programas de apoyo para estudiantes de nivel medio y la mejora en el acceso a medicamentos y tratamientos a través del SUS, incluyendo terapias innovadoras para el control del peso y enfermedades crónicas. “Vamos a convencer al pueblo brasileño de continuar el proyecto de desarrollo, vamos a mostrar la nueva industria”, subrayó.

Analistas políticos señalan que la elevada abstención abre una ventana de oportunidad para ambas fuerzas, pero que el discurso de Lula apunta especialmente a sectores populares desencantados y a votantes que se alejaron de la política en los últimos años. En un contexto de desaceleración económica, desigualdad persistente y debates intensos sobre el rol del Estado, el balotaje del 25 de octubre se perfila como un plebiscito sobre el rumbo futuro de Brasil.

“Tenemos que ir a buscar esos 29 millones de brasileños que no votaron, para que sepan que el voto es necesario para definir el futuro de este país”, afirmó Lula, al cerrar su mensaje.

Con el país polarizado y la campaña recién relanzada, las próximas semanas serán decisivas para seducir a los indecisos, movilizar a quienes se abstuvieron y definir cuál de los dos proyectos se impondrá en la principal economía de América Latina.

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