Lula en el G7 reclamó combatir el narco sin violar soberanías

Lula pidió en el G7 respetar la soberanía en la lucha contra el crimen

Lula da Silva durante su intervención ante líderes del G7 en Francia

NewsITe

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aprovechó su participación como invitado en la cumbre del G7 en Évian, Francia, para enviar un mensaje directo a las principales potencias: la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado debe ser integral, pero siempre respetando la soberanía de los Estados. El mandatario brasileño advirtió que cualquier estrategia global de seguridad no puede convertirse en una puerta de entrada para injerencias externas.

Durante su intervención, Lula remarcó que el combate al narcotráfico está íntimamente ligado a otros delitos transnacionales, como el lavado de dinero y el tráfico de armas. Señaló que el crimen organizado “aterroriza a las comunidades” y desvía fondos públicos que deberían destinarse a infraestructura esencial, como escuelas, hospitales y carreteras. En este contexto, reclamó mayor cooperación internacional, pero bajo marcos multilaterales claros y respetuosos de las jurisdicciones nacionales.

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El líder brasileño insistió en que la agenda de seguridad debe ir de la mano de una agenda de desarrollo. Planteó que sin políticas que reduzcan la desigualdad y generen oportunidades, el avance del crimen organizado seguirá encontrando terreno fértil. Destacó además el rol de organismos como Interpol, clave para identificar y rastrear bienes e individuos vinculados a redes criminales, siempre a partir de la coordinación entre Estados y no de decisiones unilaterales.

Polémica por la calificación de grupos brasileños como narcoterroristas

Las declaraciones de Lula se produjeron en medio de la controversia generada por la decisión de Estados Unidos de clasificar al Comando Vermelho (CV) y al Primeiro Comando da Capital (PCC) como organizaciones narcoterroristas. Esa medida, basada en la legislación estadounidense, habilita herramientas excepcionales de persecución y sanción, y despertó preocupación en Brasil por las posibles implicancias en materia de soberanía y de intervención sobre su territorio.

Al enfatizar el respeto a la soberanía nacional, Lula buscó marcar límites frente a la tentación de algunas potencias de ampliar su radio de acción bajo el paraguas de la lucha contra el crimen transnacional. Según el mandatario, las respuestas deben construirse de manera conjunta, con intercambio de información, cooperación judicial y financiera, y fortalecimiento de los sistemas de control fronterizo, pero sin vulnerar las competencias de cada país.

Minerales críticos, desarrollo e inteligencia artificial

En su discurso ante los líderes del G7, el presidente brasileño también abordó otro eje central para las economías emergentes: el aprovechamiento de los minerales críticos. Lula sostuvo que los países que concentran estos recursos naturales no pueden limitarse a la mera extracción, sino que deben participar de las etapas de mayor valor agregado de la cadena, a través de la industrialización, la transferencia de tecnología y la formación de capacidades propias.

Advirtió, en ese sentido, que la revolución digital y el despliegue de la inteligencia artificial no deben profundizar las brechas históricas entre el norte y el sur global. Para el mandatario, las transiciones energética y digital tienen que evitar reproducir patrones que concentran la riqueza en manos de unos pocos actores, dejando a la periferia como simple proveedora de materias primas.

  • Participación en etapas de diseño, industrialización y desarrollo tecnológico.
  • Alianzas estratégicas que faciliten el acceso a tecnologías de vanguardia.
  • Programas de capacitación para que los países productores ganen autonomía.

Lula planteó además la necesidad de crear alianzas que permitan a un mayor número de países acceder a tecnologías avanzadas, especialmente en inteligencia artificial, y así evitar que solo un puñado de naciones y corporaciones dicte las reglas del nuevo escenario global.

“Las transiciones energética y digital no pueden replicar los patrones históricos que concentran los beneficios económicos en manos de unos pocos actores”, afirmó el presidente brasileño durante su exposición en Évian.

Con estos mensajes, Lula buscó posicionar a Brasil como una voz clave del sur global en los debates sobre seguridad, desarrollo, recursos estratégicos y tecnología, reclamando un orden internacional más equilibrado y menos concentrado en las decisiones unilaterales de las grandes potencias.

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