Lula amenaza con expulsar agentes de EE.UU. por caso Ramagem

Brasil advierte a Washington y eleva la tensión diplomática

Lula da Silva durante su gira oficial por Alemania

NewsITe

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que su gobierno podría expulsar a agentes de seguridad de Estados Unidos que operan en territorio brasileño, en respuesta a una decisión de Washington contra un comisario de la Policía Federal de su país. La tensión se disparó luego de que el Departamento de Estado ordenara la salida de un funcionario policial brasileño destacado en Miami.

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La medida norteamericana recayó sobre Marcelo Ivo de Carvalho, comisario de la Policía Federal y enlace en Estados Unidos ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Según informó la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental, se le solicitó que abandonara el país luego de que, de acuerdo con la versión de Washington, una autoridad brasileña intentara “eludir órdenes formales de extradición” y extender “persecuciones políticas” en suelo estadounidense.

Lula reaccionó con dureza desde Hannover, Alemania, donde cumple una gira oficial. En declaraciones a la prensa brasileña, sostuvo que Brasil no aceptará “injerencias” de Estados Unidos en sus procesos judiciales ni “abusos de autoridad” hacia sus fuerzas de seguridad. El mandatario dejó abierta la posibilidad de aplicar el principio de reciprocidad, lo que incluiría exigir la salida de agentes policiales estadounidenses que actúan en Brasil en cooperación con fuerzas locales.

El canciller Mauro Vieira respaldó la postura presidencial y rechazó las acusaciones estadounidenses, al afirmar que la versión difundida por Washington “no tiene fundamento”. Para el gobierno de Lula, se trata de un choque diplomático sensible, ya que involucra tanto la cooperación en seguridad como la delicada investigación sobre la intentona golpista tras las elecciones de 2022.

Quién es Ramagem y por qué el caso impacta en la relación bilateral

En el centro de la disputa aparece Alexandre Ramagem, exdiputado, exjefe de los servicios de inteligencia (Abin) durante el gobierno de Jair Bolsonaro y uno de los colaboradores más cercanos del expresidente. El Supremo Tribunal Federal lo condenó a 16 años de prisión por su presunta participación en la trama que buscó desconocer el resultado electoral de 2022 y mantener a Bolsonaro en el poder.

De acuerdo con las investigaciones de la Policía Federal, Ramagem habría abandonado Brasil de manera clandestina en 2025. Desde enero, el gobierno brasileño mantiene vigente un pedido formal de extradición ante Estados Unidos. Sin embargo, el exfuncionario fue detenido recién el 13 de abril en Orlando, Florida, por autoridades migratorias estadounidenses, y liberado dos días después, mientras tramita un pedido de asilo político.

El desenlace del caso Ramagem podría reconfigurar el tono del vínculo entre Brasilia y Washington. Por un lado, Brasil insiste en que se respeten sus decisiones judiciales sobre los responsables del intento de golpe de Estado. Por otro, Estados Unidos pone bajo la lupa si detrás de esos procesos hay motivaciones políticas. En ese cruce de interpretaciones, la figura de Lula emerge como defensora de la soberanía brasileña, mientras la Casa Blanca evalúa cómo sostener la cooperación en seguridad sin agravar la disputa diplomática.

“No aceptaré esa injerencia y ese abuso de autoridad que algunas personas estadounidenses quieren tener con relación a Brasil”, afirmó Lula desde Alemania.

En este contexto, los próximos pasos de ambos gobiernos —en especial respecto de los agentes de seguridad destacados en el exterior y del trámite de extradición de Ramagem— serán claves para saber si se impone la negociación diplomática o si el conflicto escala a una crisis mayor en la relación bilateral.

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