Los suicidios duplican la sumatoria de muertes violentas en San Nicolás

LA MITAD DE LAS TENTATIVAS SE DIO ENTRE ADOLESCENTES

En lo que va del año se registraron 25 muertes violentas en la ciudad. Cuatro de ellas se produjeron por homicidios dolosos y ocho por accidentes de tránsito. Las otras 13 fueron autoprovocadas y se suman a más de 28 tentativas. Aunque los números son sensiblemente más bajos que los del mismo período del año anterior, los suicidios continúan triplicando el número de muertes provocadas por terceros.

ILUSTRACIÓN.

De la redacción de EL NORTE
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En los primeros diez meses de 2026, 14 personas (dos mujeres y 11 varones, entre ellos dos adolescentes de 15 y 18 años) murieron en nuestra ciudad por causa de suicidio. Se contabilizaron 3,25 muertes autoprovocadas por cada homicidio doloso (4) y 1,63 por cada muerte en accidente de tránsito (8). A esta preocupante realidad se suma que al menos otros 28 nicoleños intentaron quitarse la vida, la mitad de ellos tienen entre 12 y 19 años.

Estudios de este año del Observatorio de Política Criminal de la Facultad de Derecho de la UBA revelan que el índice de suicidios en el país es de 11,8 habitantes por cada mil, el más alto registrado hasta el momento y es la principal causa de muerte en personas de 15 a 34 años.

Por su parte el último informe del Sistema Nacional de Estadística Criminal (SNIC) indicó que en suelo bonaerense el año pasado 4.683 personas se quitaron la vida, 55,4% más que en 2024. En San Nicolás en ese mismo período se suicidaron 36 personas, 24 más que el año anterior, indicando una grave suba de 225.9%.

En lo que va de este año se registró en la ciudad una importante baja en los índices de muertes autoprovocadas si los comparamos con el mismo lapso de tiempo del año anterior en que se contabilizaron 24 casos. De todas formas, la realidad continúa siendo altamente preocupante.

Los informes advierten que la cantidad de muerte por autolesiones y sus tentativas pueden ser mayores a las consignadas. Esto se produce porque existe un subregistro de datos. Los mismos provienen de fuentes de la policía, que es convocada ante el suicidio consumado o por una tentativa solo cuando requiera intervención de la fuerza. Otra dificultad es la falta de evidencia que denote que se trata de un suicidio a prima facie y, por lo tanto, ingresen al sistema como “muerte dudosa”. También, puede ocurrir que la persona resulte gravemente lesionada en un intento de suicidio y fallezca con posterioridad: si las policías no hacen seguimiento del caso, ese deceso no se registra.

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Alerta temprana

En el país actualmente los intentos de suicidio son registrados obligatoriamente en el Sistema Nacional de Vigilancia Sanitaria (SNVS). Esto permite cuantificar los casos y mejorar la respuesta del sistema de salud. Este flagelo impacta particularmente en adolescentes y jóvenes adultos, ya que más del 30% de los casos se da entre los 15 a 29 años. Además, las tasas entre varones son consistentemente más altas: en promedio, triplican las cifras observadas en mujeres.

Los especialistas sostienen que alrededor del suicidio existe una extensa cantidad de tabúes, mitos y errores conceptuales, pero quizás el más frecuente es el de que “de eso no se habla”.  En ese mismo sentido, el documento del Ministerio de Salud enfatiza que “es necesario visibilizar esta problemática para poder abordarla de manera oportuna” y que contar con información actualizada, sistematizada y federal permite orientar mejor las políticas públicas y el diseño de estrategias preventivas. En esta línea, remarcan que poner en números un fenómeno tan silenciado es un paso imprescindible para evitar que ocurra.

La detección precoz es una de las herramientas más efectivas para prevenir el suicidio. Según el informe, algunos indicadores de riesgo pueden manifestarse en el lenguaje, la conducta o los hábitos cotidianos. Entre las señales más frecuentes se incluyen: manifestaciones verbales directas o indirectas sobre la intención de morir, cambios marcados en el estado de ánimo, la alimentación o el sueño, conductas de aislamiento, retraimiento o pérdida de interés, actos de despedida o entrega de objetos personales, búsqueda de medios para autolesionarse.

La presencia de uno o varios de estos signos no implica necesariamente que una persona quiera quitarse la vida, pero sí constituye un motivo suficiente para activar dispositivos de atención y generar entornos donde se pueda hablar del tema sin estigmas ni juicios.

Entre las causas posibles del aumento de casos enumeran “la progresiva desintegración del tejido social de sostén, las familias atomizadas, los trastornos mentales, el incremento en el uso de sustancias sin olvidar el enorme incremento en la automedicación (o medicación dada por profesionales sin control) de psicofármacos, la inestabilidad en la economía personal y/o familiar, todo esto sumado a la dificultad para acceder a una real asistencia en salud mental”.

Herramientas disponibles

El abordaje del suicidio requiere estrategias integradas que incluyan tanto la prevención universal como la atención especializada. Para ello, el Ministerio de Salud dispone de una línea telefónica nacional gratuita y confidencial (0800-999-0091), activa las 24 horas. También existen redes provinciales y programas específicos orientados a niñeces, adolescencias y juventudes. El informe concluye que “la conducta suicida es prevenible si se abordan sus múltiples determinantes de manera coordinada” y que la clave está en reducir barreras de acceso, formar al personal de salud, involucrar a las comunidades y desarmar el estigma que rodea al sufrimiento mental.

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