El salario registrado del sector privado aumentó 4% en abril y superó al IPC del 2,6%. Se trata de la primera mejora real desde agosto de 2025 y alimenta las expectativas oficiales de una recuperación de la demanda interna.

El salario de los trabajadores privados registrados volvió a ubicarse por encima de la inflación en abril y marcó un punto de inflexión para el Gobierno nacional, que busca consolidar una recuperación del consumo interno tras varios meses de pérdida del poder adquisitivo.
Según surge de los últimos datos difundidos por el Indec y analizados por el portal especializado iProfesional, los salarios del sector privado formal aumentaron 4% durante abril, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba de 2,6%. De esta manera, los ingresos de los trabajadores registrados lograron una mejora real por primera vez desde agosto de 2025.
La evolución salarial se convirtió en uno de los indicadores más observados por el ministro de Economía, Luis Caputo, en medio del debate sobre la fortaleza o debilidad del consumo privado. Hasta ahora, otros indicadores mostraban señales positivas, como el crecimiento interanual del 2,7% en el consumo privado reflejado en el Producto Bruto Interno del primer trimestre, aunque la evolución de los salarios continuaba siendo un dato preocupante.
La situación se había agravado durante el verano, cuando la aceleración inflacionaria impulsada por los aumentos de tarifas y el encarecimiento de la carne vacuna provocó una caída del poder adquisitivo de los trabajadores.
El antecedente de los salarios estatales
Antes de la mejora registrada en el sector privado, el primer indicio de recuperación había aparecido en marzo dentro de la administración pública. Ese mes, los salarios estatales crecieron 5% en promedio a nivel nacional, impulsados principalmente por acuerdos paritarios que incluyeron pagos retroactivos correspondientes a enero y febrero.
La mejora alcanzó tanto a trabajadores de la administración nacional como a empleados provinciales y permitió una recuperación parcial frente a la inflación. Sin embargo, en abril los salarios públicos volvieron a una dinámica más moderada, con un incremento del 2,3%, tres décimas por debajo del IPC mensual.
De acuerdo con el análisis publicado por iProfesional, el avance del salario privado registrado durante abril también estuvo vinculado a la implementación de acuerdos paritarios que incorporaron ajustes retroactivos para compensar pérdidas acumuladas en meses anteriores.
El Índice de Salarios del Indec mostró una variación promedio de 3,7%, resultado de combinar la evolución del sector privado registrado, el empleo estatal y los trabajadores informales. En este último segmento se observó un incremento de 4,7%, aunque los especialistas suelen tomar esos datos con cautela debido a las dificultades estadísticas que implica medir la economía informal.
Pese a la mejora reciente, los trabajadores registrados todavía no recuperaron completamente el terreno perdido frente a la inflación. En términos interanuales, los salarios crecieron 29,4%, mientras que los precios acumularon un avance de 32,4%, lo que representa una pérdida real cercana al 2,2% del poder adquisitivo.
Las expectativas para los próximos meses
El principal interrogante ahora pasa por determinar si la mejora observada en abril constituye un hecho aislado o el inicio de una tendencia más sostenida.
La estrategia oficial apuesta a que el proceso de desaceleración inflacionaria permita una recuperación gradual de los ingresos reales durante el resto del año. Bajo esa premisa, el Gobierno sostiene que una inflación mensual por debajo del 2% contribuirá a fortalecer el consumo de bienes y servicios.
A esa expectativa se suma la estabilidad cambiaria y la mayor apertura comercial, factores que, según la visión oficial, favorecen el acceso a productos importados y explican parte del crecimiento observado en sectores como la electrónica y la indumentaria adquirida mediante plataformas online.
Sin embargo, el comportamiento de los alimentos continúa siendo una de las principales preocupaciones. En mayo, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 2,4%, por encima del IPC general de 2,1%, lo que reflejó una presión persistente sobre uno de los rubros más sensibles para los hogares argentinos.
Actualmente, una familia tipo compuesta por dos adultos y dos niños necesita $681.246 mensuales para cubrir una alimentación básica. Según los últimos datos oficiales, el 4,8% de la población permanece por debajo de la línea de indigencia.
A pesar de esas dificultades, las consultoras privadas comienzan a detectar señales de moderación en los precios. Un relevamiento de Analytica proyecta que la inflación de junio podría ubicarse en torno al 1,9%, una cifra que, de confirmarse, reforzaría las expectativas oficiales de consolidar la recuperación salarial y del consumo durante el segundo semestre.

