Los sabores españoles que agasajaron al Papa en Madrid

Un banquete español para el Papa en Madrid

El Papa degustando platos típicos de la gastronomía española

NewsITe

En el marco de su visita a España, el papa León XIV no solo encabezó ceremonias religiosas y encuentros protocolares. También fue invitado a descubrir, en primera persona, algunos de los sabores más representativos de la gastronomía española en una cena organizada especialmente en su honor en el Palacio Episcopal de Madrid.

El menú, concebido por la Real Academia de Gastronomía (RAG) y ejecutado por el histórico restaurante Lhardy —un emblema madrileño con casi dos siglos de trayectoria—, fue pensado como un recorrido por productos y recetas que resumen la diversidad culinaria del país ibérico. La velada tuvo lugar el domingo 7 de junio y reunió a autoridades religiosas y civiles en un clima de hospitalidad y cercanía.

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La propuesta gastronómica incluyó centollo de Galicia, mero del Cantábrico, quisquillas de Motril (Granada), jamón ibérico de Huelva, croquetas de cocido madrileño, salmón ahumado, gazpacho y ensaladilla. Cada plato remite a distintas regiones y tradiciones, lo que permitió al Sumo Pontífice realizar un auténtico viaje sensorial por España sin salir de la mesa.

Para acompañar la experiencia, se seleccionaron vinos con denominación de origen de León, una elección que reforzó el carácter regional del menú y puso de relieve el peso de la vitivinicultura española en su cultura gastronómica. Como broche de oro, el postre fue el mítico soufflé de Lhardy, preparado con la misma receta que el local utiliza desde 1839.

Gastronomía como identidad y vehículo cultural

Desde la Real Academia de Gastronomía destacaron que la cena buscó algo más que agasajar al Papa con buena comida. El objetivo central fue mostrar cómo la cocina española funciona como herramienta de identidad, cultura y hospitalidad, y cómo su “despensa” refleja la riqueza de mares, montañas y huertas que conviven dentro de sus fronteras.

La elección de productos como el marisco gallego, el pescado del Cantábrico, los ibéricos andaluces y los clásicos platos madrileños apuntó a condensar en un solo menú la diversidad de paisajes y tradiciones que conviven en la península. La presencia de preparaciones frías como el gazpacho y la ensaladilla, íconos de la mesa hogareña y veraniega, reforzó además el costado cotidiano y popular de la cocina española.

“A través de esta propuesta, la Real Academia de Gastronomía ha tenido la oportunidad de mostrar al Santo Padre cómo la gastronomía española ejerce como vehículo de cultura, identidad y hospitalidad, dando a conocer una pequeña representación de la extraordinaria diversidad y excelencia de la despensa y la cocina de nuestro país”, expresó la institución.

De este modo, la visita del Papa sumó un capítulo gastronómico que, además del simbolismo religioso y político, dejó una postal de encuentro y diálogo a través de los sabores. Un gesto que confirma el rol de la cocina como puente entre pueblos, tradiciones y creencias.

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