Los entretelones de la ausencia de Sívorí en el Mundial de 1958

En Suecia ´58 la Selección argentina no tuvo a sus Carasucias, una memorable delantera que venía de deslumbrar en el Sudamericano de Lima un año antes. Junto al nicoleño, también Maschio y Angelillo quedaron afuera en medio de dudas, reglas y decisiones dirigenciales. Una ausencia que pesó en un papelón histórico y que marcó un quiebre en el fútbol de nuestro país.

Con la Selección argentina Sívori jugó 18 partidos y marcó 9 goles

Faltaban menos de dos meses para el comienzo del Mundial de Suecia y el tema de los jugadores argentinos en Italia seguía generando controversia. La noticia surgió en los pasillos de la calle Viamonte el 24 de abril de 1958, a 45 días del comienzo de la competencia, a la que Argentina volvería después de 24 años. Y la reflejó Clarín al día siguiente.

En un suelto de la página de deportes apareció un subtítulo inequívoco: “No lo prestarían”. El texto refería a los argentinos en Italia: “Extraoficialmente trascendió que la AFA había encomendado a un representante en Italia que recabara cuál sería la respuesta de la Federación Italiana en el caso de que se le solicitara a préstamo, para integrar el seleccionado argentino, a algunos de los jugadores de esa nacionalidad que se encuentran militando en clubes de la península. Realizada dicha gestión, las autoridades del fútbol italiano habrían contestado que no se accedería a un pedido de tal naturaleza”.

Pasaron 68 años y todavía no está muy claro por qué el seleccionado argentino no pudo contar con el nicoleño Enrique Omar Sívori, Humberto Dionisio Maschio y Antonio Valentín Angelillo, los llamados Carasucias de Lima. Hay indicios de la época, declaraciones, un documento de la AFA, manifestaciones posteriores y una “letra chica” de un contrato pocas veces admitida.

La repatriación de los tres cracks fue tema nacional en la previa del torneo. La derrota 6-1 ante Checoslovaquia y la eliminación temprana agigantaron la ausencia del terceto central ofensivo que brilló en el Sudamericano jugado un año antes. El “Desastre de Suecia” marcó un antes y un después para el fútbol argentino.

La revista Goles marcó su posición desde temprano. Por eso, en la edición número 500 del 25 de febrero, publicó la foto de los tres bajo el título: “Hay que traerlos”. Y decía: “Por prejuicios no puede exponerse la chance argentina en el Mundial”. En la cobertura interior hay dos datos clave. Uno lógico: dice la nota —que no está firmada por ningún periodista pero era una postura editorial—: “Ocurre que la reglamentación de la FIFA para el Campeonato Mundial autoriza a las asociaciones nacionales a utilizar a los hombres de esa nacionalidad para jugar en sus filas, aunque estén registrados en otro país. Por eso, digamos como ejemplo, Chile pudo utilizar en Río (1950) a los Robledo. Por eso, Francia reclama ahora a Kopa al Real Madrid —que ya dio su conformidad— y a Bonifaci, que juega en el Torino”.

Era una verdad con hechos concretos. Sin embargo, en la nota también se afirma: “Se dice, desde Italia, que la Federación de Calcio va a oponerse a la posible petición argentina por Sívori, Maschio y Angelillo, porque esos jugadores firmaron compromisos de no aceptar reclamos de su país para poder ser, al cabo de tres años, posibles jugadores internacionales italianos”.

La carta de Sívori

Eran otras épocas y los jugadores se comunicaban por cartas con sus familiares y amigos, y también con los periodistas. La revista Goles, en su edición del 11 de marzo de 1958, publicó mucho de lo que escribió Sívori desde Turín. La nota, a doble página, se tituló: “Maschio, Angelillo y yo —dice Sívori—: lo que más ansiamos es ir a Suecia con Argentina”.

Escribió el “Cabezón” Sívori: “Ha llegado a mis oídos que la AFA podría pedirnos. Unos periodistas amigos me dicen, por otra parte, que Argentina tendría que pedir la anulación de los reglamentos. Yo tengo la esperanza de que suceda algo que nos permita estar con los nuestros allá en Suecia, para junio. Hablando con el presidente de nuestro club, llegué a decirle que lo único que le pediría, de ser Juventus campeón —como todos creemos—, es ese premio: que no ponga obstáculos si mi país llega a solicitar mi modesto concurso. Él me dijo que el club no tiene nada que ver, sino la Fedecalcio. Confío y espero un milagro que Dios quiera se produzca”.

Más adelante, agrega: “Me dicen, también, que la AFA no nos pediría por razones de ética. Quizás tengan razón. Tampoco nosotros queremos postergar a nadie de los magníficos muchachos que están allá, en Argentina, y que pueden lucir los colores queridos con muchísimo brillo. Solo le estoy diciendo mi personal anhelo, que es el de todos los que aquí estamos”. Y cuenta que se juntaban a cenar con el “Bocha” Maschio, con Angelillo, con el “Pelado” Grillo, con “Tito” Cucchiaroni y con Massei, y que para todos “sería un honor jugar para nuestro seleccionado en Suecia”.

En ese ida y vuelta, en ese mar de dudas, la reunión del Comité Ejecutivo de la AFA del 31 de marzo (Boletín 317) puso blanco sobre negro: “Luego, por 18 votos, se dejó establecido que el equipo representativo que participará en el VI Campeonato del Mundo sería constituido exclusivamente con jugadores inscriptos en los registros de esta Asociación”.

Por eso nunca los llamaron, como contó siempre Maschio, quien se sorprendió en una entrevista para el documental Suecia, la identidad perdida cuando leyó el documento oficial. Y cuando la noticia “extraoficial” de las tratativas se conoció finalmente, la ausencia de los tres ya era cosa juzgada.

Los Carasucias de Lima.

Lo que fue y lo que no pudo ser

En el Sudamericano (lo que sería en la actualidad la Copa América), disputado en Lima en 1957, el representativo de Argentina se consagró campeón invicto, habiendo ganado en sus cinco presentaciones; 8-2 ante Colombia, 3-0 a Ecuador, 4-0 frente a Uruguay, 6-2 contra Chile, 3-0 con Brasil y 2-1 con el local, Perú.

El conjunto dirigido por Guillermo Stábile se quedó con el título de manera adelantada bailando a los brasileños, quienes al año siguiente serían campeones del mundo, sumando en su plantel nada más y nada menos que a Pelé, entre otros baluartes (repitió a Gilmar, Djalma Santos, Nilton Santos y Didi, y además de Pelé sumó a Bellini, Orlando, Zito, Garrincha, Vavá y Zagallo).

A la Argentina se la reconocía por su eximia delantera, integrada por cinco futbolistas de notable jerarquía. Ellos eran Los Carasucias: Oreste Omar Corbatta, Humberto Maschio, Antonio Angelillo, Enrique Omar Sívori y Osvaldo Cruz. A la formación la completaban Rogelio Domínguez en el arco; Pedro Dellacha, Federico Vairo y Juan Carlos Giménez en la defensa, y Néstor Rossi y Ángel Schadlein en el medio. Maschio (9), Angelillo (8) y Sívori (3) fueron los goleadores argentinos de aquel certamen.

Sívori –elegido el mejor jugador de la competencia- sería leyenda en Juventus tras sus años dorados con River y aquel Sudamericano; Antonio Angelillo haría una gran carrera en el Calcio, con títulos en Milan y Roma y haber marcado 78 goles en Inter; Humberto Maschio dejaría Racing y partiría rumbo Italia: títulos en Inter y Fiorentina. Todos ellos, de hecho, terminaron jugando años después en la selección italiana.

En el Mundial de Suecia ´58 Argentina tuvo una de sus peores participaciones históricas. Tras 24 años de ausencia mundialista y llegar como favoritos, quedó eliminada en primera ronda, coronando su participación con una histórica goleada en contra. En su estreno ante Alemania Federal (por un problema de indumentaria, vistió de amarillo, utilizando las camisetas del club local IFK Malmö), la albiceleste empezó ganando con gol de Oreste Corbatta, pero perdió 3-1. En la segunda fecha superó 3-1 a Irlanda del Norte, con goles de Corbatta, Menéndez y Avio. Los argentinos en su tercer compromiso con Checoslovaquia necesitaban un empate para clasificar, pero sufrieron una dura derrota por 6-1, la más abultada de su historia en los mundiales, y quedaron eliminados.

Fuente: Diario Clarín

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