Los divertidos souvenirs que Lali Espósito y Pedro Rosemblat prepararon para los invitados de su casamiento

La pareja sorprendió a familiares y amigos con regalos personalizados y frases cargadas de humor. Entre los recuerdos hubo remeras con referencias a declaraciones de la cantante, encendedores con guiños a su popularidad y cámaras analógicas para registrar distintos momentos de la fiesta.

A un día de su casamiento, Lali Espósito y Pedro Rosemblat continúan revelando detalles de una celebración que estuvo marcada por el hermetismo, pero también por el humor y las referencias a su historia de amor. A través de las redes sociales, algunos invitados compartieron los souvenirs que recibieron durante el festejo y dejaron ver las particulares elecciones de los recién casados.

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Uno de los regalos que más llamó la atención fue una remera blanca con la frase “Ni en pedo me caso”, que lució Matías Mowszet, periodista de Gelatina y amigo de Pedro. La inscripción recupera una de las declaraciones que Lali había realizado tiempo atrás, cuando se había referido a la posibilidad de contraer matrimonio.

Otro de los recuerdos fue un encendedor blanco con la frase “Yo fui al casamiento del novio de Lali”, un guiño humorístico a la popularidad de la cantante y a la repercusión pública de la pareja. Los objetos también llevaban las iniciales “LP”, en referencia a los nombres de los protagonistas.

Además, algunos invitados recibieron cámaras fotográficas analógicas para registrar distintos momentos de la celebración. Cada dispositivo tenía un rollo de 27 fotografías y estaba acompañado por una tarjeta con instrucciones. “Te elegimos para que nos ayudes a capturar todos los momentos divertidos de esta fiesta”, indicaba el mensaje. También les pedían recordar activar el flash antes de cada toma y devolver la cámara en el guardarropas una vez terminado el rollo. La consigna cerraba con una invitación: “A darlo todo”.

Una boda íntima en San Telmo

Lali y Pedro se casaron el sábado 31 de octubre en Casa Carlos, una casona ubicada en el barrio porteño de San Telmo. La ceremonia reunió a familiares y amigos cercanos y se desarrolló bajo un importante operativo de seguridad para preservar la intimidad de los novios y evitar que trascendieran imágenes del festejo.

La fecha también tuvo un significado especial para la pareja: se cumplieron tres años desde que se conocieron en una fiesta de Halloween. Aunque intentaron mantener los detalles de la celebración en reserva, las publicaciones de los invitados permitieron conocer algunos de los regalos, las sorpresas y los momentos que formaron parte de la boda.

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