Los crímenes que conmovieron a la opinión pública nicoleña en 2025

CIFRAS QUE DUELEN

A lo largo del año se registraron en la ciudad casos de alto impacto social, como el crimen de Juan Herrera —descubierto en una escena simulada de suicidio— o el sangriento suceso en el que Lucas Somoza atacó a su amigo, hirió mortalmente a su madre y luego se disparó en la cabeza. En total, el saldo trágico de muertes violentas sumó cinco homicidios, once víctimas fatales en accidentes de tránsito y 34 suicidios en San Nicolás.

Crimen de Juan Herrera.

De la redacción de EL NORTE
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El primer homicidio del año ocurrió el 12 de marzo en el barrio 25 de Mayo, ubicado en la zona norte de San Nicolás. Daniel Maximiliano Palmuchi, de 57 años, recibió una puñalada mortal en el pecho en lo que habría sido “un ajuste de cuentas”. Su agresor, Joaquín Varón, de 34 años, se entregó el mismo día del hecho. Fue detenido y condenado meses después a ocho años de prisión tras admitir un acuerdo de juicio abreviado por homicidio agravado por el uso de arma blanca.

Cuatro meses después, en julio de 2025, fue hallado el cuerpo de Juan Herrera, de 75 años, en la propiedad en la que residía y donde funciona la panadería Mondial. Lo encontró una empleada. Estaba en la planta baja, tendido sobre las escaleras, con sangre en el rostro y una tela alrededor de su cuello. La escena estaba montada como para simular un suicidio, pero no convenció a los investigadores, quienes advirtieron que una puerta del acceso a la propiedad ubicada sobre avenida Presidente Perón habría sido violentada y que en el lugar de los hechos se halló un cuchillo, lo que lleva a presumir que pudo tratarse de un homicidio y no de una decisión personal.

La autopsia confirmó las sospechas: Juan Herrera había sido asesinado. Poco después fue detenido Silvio Martín Peralta. El hombre de 47 años fue imputado por la Fiscalía N° 15, a cargo del fiscal Jorge Leveratto, por homicidio criminis causa, y permanece tras las rejas a la espera de que el resultado de una última pericia ponga fin al proceso y la causa sea elevada a juicio.

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Benedito, Martínez y Thiago Cruz

El 23 de septiembre se conoció que, tras más de un mes de agonía, falleció en el nosocomio local Ana Benedito. La mujer, de 72 años, había sido herida el 17 de agosto por su hijo, Lucas Somoza (44), quien en un brote psicótico abrió fuego contra su amigo Nazareno Sigali, hirió a su madre y luego, al advertir lo que había sucedido, se disparó en la cabeza. A raíz de esa lesión, el agresor permaneció internado en estado de extrema gravedad y murió el pasado 14 de diciembre sin recuperar la conciencia.

El episodio ocurrió en una vivienda del barrio José Ingenieros. Cristian Surace, de 23 años y acusado de accionar el arma, se entregó en la sede policial el mismo día del incidente y permanece detenido desde entonces. Las violentas controversias entre ambos protagonistas habían comenzado tiempo atrás y culminaron con el homicidio. Un entramado de violencia, relaciones cruzadas, conflictos recurrentes y denuncias cruzadas tuvo su desenlace fatal ese sábado, cuando el imputado interceptó en la vía pública a la víctima y le efectuó tres disparos; uno de ellos lo impactó y le causó la muerte.

El cuarto homicidio se registró el 8 de noviembre cuando Javier Martínez, de 28 años, fue asesinado de un disparo en zona norte. El crimen tuvo lugar alrededor de las tres de la tarde en Rivas y Ruiz de barrio Santa Clara. Martínez recibió un proyectil de arma de fuego que ingresó por la axila ocasionándole la herida fatal que le produjo la muerte prácticamente en el acto.

El 21 de diciembre, un adolescente se convirtió en la quinta víctima de homicidio del año. Thiago Cruz regresaba de una reunión familiar hacia la casa de su madre, en el barrio Las Viñas, junto a dos primos de 13 y 17 años. Caminaban por una vereda lindante a un campo e iban jugando con una linterna cuando, desde detrás del alambrado, les efectuaron un disparo de escopeta. El más joven de los amigos logró arrojarse al suelo, pero los perdigones impactaron en Thiago.

El joven herido alcanzó a correr un trecho hacia su hogar, pero murió tres horas después en el quirófano del hospital mientras los médicos intentaban salvarle la vida. Por el crimen se encuentra detenido e imputado Nazareno Godoy, un hombre de 27 años que trabajaba como sereno en el establecimiento rural donde se originó el ataque. Diferentes versiones lo describen como un individuo violento con antecedentes de agresiones similares; “tiraba a matar”, indicaron los vecinos.


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