Cumbre en Cosquín: gobernadores del centro del país fijan postura ante la reforma laboral

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En el marco del tradicional Festival Nacional de Folklore de Cosquín, los gobernadores de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y de Córdoba, Martín Llaryora, aprovecharon su presencia en la ciudad serrana para trazar una estrategia común frente al proyecto de reforma laboral impulsado por el presidente Javier Milei.
Ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de actualizar la legislación del trabajo y de aliviar la presión que generan los juicios laborales sobre las pequeñas y medianas empresas, pero marcaron un límite claro: no acompañarán cambios que impliquen un retroceso en derechos adquiridos ni un golpe severo a las finanzas provinciales a través de la caída de impuestos coparticipables.
Según trascendió de fuentes cercanas a la reunión, la principal preocupación se concentra en la reducción del Impuesto a las Ganancias para empresas incluida en la iniciativa oficial. Informes técnicos elaborados por equipos económicos provinciales estiman que esa modificación podría recortar más de $3,1 billones de la masa coparticipable, un monto que impactaría de lleno en los presupuestos de las provincias y en la prestación de servicios esenciales.
“Hay que bajar impuestos, pero no solo los coparticipables”, fue el mensaje que hicieron llegar a la Casa Rosada. En esa línea, plantean que una eventual rebaja tributaria debería apoyarse sobre gravámenes de carácter nacional, como las retenciones a las exportaciones o el impuesto a los créditos y débitos bancarios, antes que sobre recursos que se distribuyen entre las jurisdicciones.
Modernización laboral sin pérdida de derechos
Llaryora remarcó la importancia de adaptar las normas laborales a las nuevas realidades productivas, en particular a los avances tecnológicos y al creciente peso de la inteligencia artificial en distintos sectores. No obstante, advirtió que la discusión en el Congreso será minuciosa: los legisladores que responden al cordobesismo analizarán el texto “punto por punto”, dado que existen diferencias internas respecto del alcance de la reforma.
Pullaro, por su parte, reivindicó el perfil productivo del interior del país frente al centralismo porteño. Aseguró que las provincias que gobiernan “no esperan planes, lo que piden es trabajo”, y reclamó reglas claras que incentiven la inversión, respalden a las Pymes y consoliden el empleo formal.
Festivales, economía regional y mirada federal
El encuentro en Cosquín también sirvió para enviar un mensaje político sobre el valor económico y cultural de los festivales populares. Tanto Llaryora como Pullaro defendieron estos eventos como verdaderos motores de actividad en las economías regionales, generadores de empleo directo e indirecto en rubros como el turismo, la gastronomía, el transporte y los servicios.
- Señalan que el Festival de Cosquín moviliza miles de visitantes y una importante masa de recursos en la región.
- Plantean que la política fiscal nacional debe contemplar el impacto de estas actividades sobre el tejido productivo del interior.
“Somos provincias que no esperan planes, lo que piden es trabajo”, sostuvo Pullaro, marcando distancia del enfoque fiscalista del Gobierno nacional.
Con esta cumbre en plena temporada de festivales, los gobernadores de Córdoba y Santa Fe buscan consolidar un bloque político que empuje una modernización laboral negociada, que promueva la actividad económica sin desfinanciar a las provincias ni recortar derechos básicos de los trabajadores.

