La estrategia libertaria para evitar el debate sobre Adorni

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La Libertad Avanza (LLA) decidió este jueves dejar caer la sesión del Senado para impedir el tratamiento sobre tablas del pedido de interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La movida tuvo como objetivo postergar el avance político de la oposición en torno a las denuncias por el crecimiento patrimonial del funcionario, hoy bajo la lupa de la Justicia.
Según fuentes parlamentarias, el oficialismo privilegió el blindaje político de Adorni aun a costa de sacrificar su propia agenda legislativa. La discusión sobre la situación del vocero presidencial domina desde hace tres meses los pasillos de la Cámara alta y ya había trabado anteriormente la actividad en el recinto.
En términos formales, LLA no podrá dilatar indefinidamente el tema: en la comisión de Asuntos Constitucionales, el peronismo y sus aliados cuentan con mayoría suficiente para emitir dictamen sobre el proyecto de interpelación. Una vez firmado ese despacho, el debate deberá llegar al recinto, más allá de las maniobras de dilación que intente el oficialismo.
Quiebre de la sesión y malestar dentro de la propia coalición
La jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, había tejido un acuerdo con sectores dialoguistas para permitir la apertura del debate con el requisito de los dos tercios de los votos. Con ese esquema, el oficialismo entendía que tenía los números para bloquear el tratamiento inmediato del pedido de interpelación.
Pero al advertir que el peronismo no garantizaría el quórum necesario, Bullrich ordenó a su tropa abandonar el recinto. La retirada coordinada, acompañada por sus aliados, dejó en sus bancas apenas a una docena de senadores. Frente a esa situación, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, declaró levantada la sesión.
“Los que venían con un proyecto de interpelación era el kirchnerismo. Tendrían que haber garantizado el número, pero no se sentaron”, argumentó Bullrich al salir del recinto, buscando responsabilizar a la oposición por la caída de la sesión. Sin embargo, la jugada generó sorpresa incluso dentro del propio Gobierno: funcionarios del Ejecutivo que seguían el debate desde los palcos, entre ellos el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, se enteraron de la maniobra recién cuando se dio por cerrada la reunión.
Un Senado paralizado y una agenda oficialista en pausa
Mientras el caso Adorni acapara el foco, la Libertad Avanza ve demorada la posibilidad de instalar sus proyectos prioritarios en la Cámara alta. Uno de los expedientes más sensibles es el vinculado a Propiedad Privada, para el que el oficialismo asegura tener respaldo suficiente, pero que vuelve a quedar en suspenso a la espera de que se despeje el conflicto político en torno al jefe de Gabinete.
- La causa judicial sobre el patrimonio de Adorni tensó la relación entre el oficialismo y sus aliados.
- La comisión de Asuntos Constitucionales se perfila como el próximo escenario clave del conflicto.
- La parálisis del Senado impacta en la discusión de proyectos centrales de la Casa Rosada.
El verdadero desafío del Gobierno será cómo retomar el tratamiento de su agenda legislativa mientras la figura de Manuel Adorni siga concentrando la atención y el rechazo de parte de sus propios socios parlamentarios.
En este contexto, el Senado se encamina a nuevas sesiones cargadas de tensión, en las que el oficialismo deberá resolver si continúa apostando a tácticas de bloqueo o si acepta dar la discusión de fondo sobre el rol y el patrimonio del jefe de Gabinete. El desenlace no solo definirá el futuro político de Adorni, sino también la capacidad del Gobierno para ordenar su frente interno y avanzar con sus reformas en la Cámara alta.

