Licitan la compra de armas Taser para la Policía de Santa Fe

Santa Fe licita 200 armas no letales y bodycams para la Policía, con uso controlado, capacitación y registro fílmico obligatorio.

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El gobierno de Santa Fe licitará este miércoles la compra de 200 armas de baja letalidad. La adquisición incluye 100 pistolas Taser y 100 armas que disparan proyectiles cinéticos. La iniciativa forma parte de una prueba piloto destinada a equipar a la Policía y al Servicio Penitenciario provincial.

El acto de apertura de sobres se realizará en el Salón Blanco de la Sede de Gobierno, en Rosario. El presupuesto oficial supera los $1.660 millones. Además de las armas, se sumarán bodycams para registrar los procedimientos.

El ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, en diálogo con medios rosarinos, confirmó que se elaborará un protocolo de uso. Las nuevas herramientas se implementarán de forma gradual y con capacitación obligatoria.

Las armas se distribuirán en secciones policiales con diferentes perfiles funcionales y geográficos. Habrá experiencias piloto tanto en Santa Fe como en Rosario. Cococcioni aseguró que si los resultados son positivos, se ampliará el programa.

Las Taser no se usarán en manifestaciones ni eventos masivos. Sí podrán portarlas policías caminantes, unidades penitenciarias o agentes en toma de rehenes o tareas de prevención urbana.

Un sistema escalonado y con controles de uso

Cococcioni explicó que el uso de armas de baja letalidad busca sumar un escalón intermedio entre la voz de alto y el arma de fuego.

Según detalló, los nuevos equipos tendrán auditoría incorporada. Las pistolas Taser cuentan con una caja negra que almacena cada acción: desde el desenfunde hasta el voltaje e intensidad de corriente.

Además, las bodycams graban desde 15 segundos antes de cada disparo. Si un agente acciona el arma, se activan las cámaras de sus compañeros en la zona. Así, se genera un registro fílmico desde varios ángulos.

El sistema protege al policía de posibles falsas denuncias, siempre que actúe conforme al protocolo. La capacitación será clave, ya que las nuevas armas se portarán del lado opuesto a la mano hábil.

“Esto no reemplaza al arma de fuego, pero da opciones intermedias. Evita abusos y también el temor del agente a actuar”, explicó Cococcioni.

Cómo funcionan las armas Taser y las de proyectil cinético

Las pistolas Taser disparan dos dardos conectados por cables a una batería. Al impactar en el cuerpo o la ropa, transmiten una descarga eléctrica. Esta genera parálisis muscular momentánea, sin provocar daños permanentes.

La descarga es de 50.000 voltios, pero con una intensidad menor a 4 miliamperios. Según los expertos, esa intensidad es incluso inferior a la de un desfibrilador. No afecta a personas con marcapasos.

Por su parte, las armas a dióxido de carbono disparan proyectiles cinéticos. Son municiones de polímero, huecas o con sustancias irritantes. No perforan, pero desactivan situaciones de riesgo sin letalidad.

El gobierno comprará 50 pistolas, 30 rifles y 20 rifles con tolva. Estos dispositivos están pensados para infantería y situaciones de disturbio. La idea es evitar el uso de armas de fuego en conflictos específicos.

Ambas armas estarán destinadas a patrullajes a pie o situaciones de personas alteradas, incluso bajo efectos de drogas. No se usarán de forma indiscriminada, sino en contextos controlados y fiscalizados.

Cámaras corporales y auditoría tecnológica

Cada agente que porte una Taser deberá llevar también una bodycam. Esta graba en todo momento y se sincroniza con las cámaras de otros efectivos en el radio cercano.

El dispositivo registra el contexto en el cual se desenfunda y dispara el arma. Permite comprobar si hubo un uso correcto o un abuso de poder.

La combinación de cámara y caja negra en la pistola garantiza la trazabilidad de cada procedimiento. Las imágenes pueden utilizarse como prueba en casos judiciales o denuncias internas.

El subsecretario de Tecnología y Equipamiento, Armando Faraoni, señaló al medio Aire de Santa Fe, que el sistema busca proteger tanto al ciudadano como al policía. “Damos una herramienta con letalidad infinitamente menor a las armas de fuego”, dijo.

La implementación requerirá una capacitación intensiva. El policía deberá decidir, en tiempo real, cuál arma usar según el nivel de amenaza. La consigna es actuar de menor a mayor fuerza, respetando los protocolos.

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