Liberan en Iberá a dos aguará guazú huérfanos rehabilitados

Dos aguará guazú regresan a la vida silvestre en Iberá

Dos ejemplares de aguará guazú rehabilitados y liberados en los Esteros del Iberá

NewsITe

Tras nueve meses de intensa recuperación, dos ejemplares huérfanos de aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) fueron liberados en los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes. Los animales, bautizados Kuarahy y Jasy —Sol y Luna en guaraní—, habían sido rescatados cuando eran cachorros y, luego de un complejo proceso de rehabilitación, regresaron a su hábitat natural.

La Fundación Temaikèn informó que ambos ejemplares serán monitoreados mediante collares satelitales con tecnología GPS, lo que permitirá evaluar su adaptación en libertad, sus desplazamientos y su supervivencia en el ambiente silvestre. Esta información resulta clave para ajustar y fortalecer las estrategias de conservación de la especie en la región.

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Se trata de la segunda camada de aguará guazú huérfanos que la Fundación cría desde cero en el Centro de Recuperación de Especies Temaikèn (CRET), ubicado en Escobar. La experiencia se enmarca en un programa de conservación que la organización sostiene desde hace más de dos décadas y que busca garantizar la permanencia de esta especie emblemática del paisaje argentino.

La historia de Kuarahy y Jasy

Kuarahy y Jasy fueron encontrados sin su madre en los Esteros del Iberá cuando tenían alrededor de 45 días de vida. El primer rescate estuvo a cargo de la Fundación Rewilding Argentina, que trasladó a los cachorros al Centro de Conservación Aguará, en Corrientes, donde recibieron atención veterinaria especializada durante aproximadamente un mes.

Una vez estabilizados, los jóvenes aguará guazú fueron derivados al CRET de Fundación Temaikèn, que cuenta con un equipo interdisciplinario con amplia experiencia en la rehabilitación de esta especie, en especial de ejemplares juveniles. Allí permanecieron en recintos diseñados para minimizar el contacto con personas y favorecer el desarrollo de conductas silvestres.

Según explicó Guillermo Delfino, coordinador del Programa de Especies Amenazadas de Fundación Temaikèn, el hecho de que Kuarahy y Jasy sean hermanos fue clave para su recuperación. La compañía mutua redujo el estrés, facilitó la adaptación a los recintos y permitió que se consolidaran conductas sociales propias de la especie.

Al momento de su rescate, cada cachorro pesaba apenas 1,2 kilos. Hoy rondan los 20 kilos y alcanzan unos 90 centímetros de altura, sin haber presentado complicaciones sanitarias significativas a lo largo del proceso. El seguimiento veterinario, etológico y nutricional se realizó bajo un estricto protocolo de aislamiento humano, lo que ayudó a evitar la impronta con personas y a preservar su comportamiento natural.

Una especie clave y amenazada en Argentina

El aguará guazú es el cánido más grande de Sudamérica y uno de los símbolos de los pastizales y humedales del noreste argentino. En el país se encuentra la población más austral de la especie, considerada Vulnerable a nivel nacional por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) y Casi Amenazada según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Entre las principales amenazas que enfrenta se destacan la pérdida y fragmentación de hábitat por el avance de la frontera agropecuaria, los atropellamientos en rutas y caminos rurales, y la caza, muchas veces motivada por mitos y creencias erróneas sobre su comportamiento. Especialistas insisten en la importancia de derribar estas falsas ideas y de promover la convivencia entre las comunidades rurales y la fauna silvestre.

  • Monitoreo satelital permanente de Kuarahy y Jasy para evaluar su adaptación en Iberá.
  • Más de 20 años de trabajo de Fundación Temaikèn en la conservación del aguará guazú.
  • Cooperación entre organizaciones como Rewilding Argentina y el Centro de Conservación Aguará.

“Poder criar y rehabilitar a dos aguará guazú huérfanos fue un gran desafío, pero también una enorme satisfacción al ver que podemos seguir aportando a su supervivencia”, destacó Guillermo Delfino.

Con la liberación de Kuarahy y Jasy, las entidades involucradas refuerzan el compromiso con la conservación de especies amenazadas y resaltan el rol fundamental que cumplen los Esteros del Iberá como refugio de biodiversidad. También subrayan la necesidad de profundizar las campañas de educación ambiental y de generar políticas públicas que reduzcan las amenazas que enfrenta esta especie única del patrimonio natural argentino.

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