El papa León XIV advirtió sobre el avance de la inteligencia artificial y pidió que la tecnología no reemplace el criterio humano. También planteó sus preocupaciones por el impacto de estos sistemas en el trabajo, el debate público y la familia.

El papa León XIV advirtió este viernes sobre los riesgos del avance de la inteligencia artificial (IA) durante una audiencia privada con integrantes de la International Catholic Legislators Network (ICLN), en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano.
El encuentro se desarrolla en Roma hasta el 23 de agosto bajo el lema “Dignidad humana e inteligencia artificial: desafíos, oportunidades y control” y reúne a alrededor de 200 legisladores y responsables públicos católicos de distintos países.
Durante su discurso, el Pontífice sostuvo que la tecnología no puede reemplazar el criterio humano en dos ámbitos concretos: la visibilidad de las personas y las voces en el espacio público, y el tratamiento de los trabajadores.
“No pueden ser los algoritmos los que decidan quién es visto y quién permanece invisible”, afirmó León XIV al referirse a los sistemas que determinan qué contenidos y qué voces circulan en el debate público.
En la misma intervención, planteó que tampoco los algoritmos deben determinar si la dignidad de los trabajadores queda subordinada a la optimización de los procesos. Para el Papa, estos avances representan “una nueva faceta de la antigua tentación del dominio y del poder sin servicio”.
León XIV y el impacto de la IA en la familia
El Papa también abordó el impacto de la inteligencia artificial sobre los vínculos familiares. Sostuvo que la familia no debe ser erosionada como “célula primaria de la sociedad”.
Según explicó, es dentro de la familia “donde aprendemos la confianza antes que el cálculo, la generosidad antes que la competición, el diálogo antes que la división y el amor antes que el poder”.
En ese sentido, pidió evitar que la vida familiar quede reducida “a datos y modelos económicos” que puedan terminar precarizándola.
León XIV citó su encíclica Magnifica humanitas y planteó que la humanidad enfrenta una elección frente al avance tecnológico. Por un lado, mencionó la posibilidad de construir “una nueva Torre de Babel donde el poder, la eficiencia y el control oscurezcan el rostro de la persona humana”.
Por otro, propuso construir una civilización en la que la tecnología esté al servicio del desarrollo integral de cada persona.
Frente a esa disyuntiva, planteó avanzar hacia “la civilización del amor”, capaz de “guiar sabiamente la inteligencia artificial, formando corazones capaces de caridad, compasión y responsabilidad”.
El pedido del Papa a los legisladores
León XIV recordó que la vocación de los legisladores los ubica “en el corazón de este desafío” y destacó que su tarea “no es obstaculizar la innovación, sino guiarla con sabiduría”.
Para alcanzar ese objetivo, reclamó marcos jurídicos sólidos, supervisión independiente y educación de los usuarios. También pidió que “ninguna ideología o interés específico dicte los valores incorporados en los sistemas de inteligencia artificial”.
Como criterios de discernimiento, propuso los principios de la doctrina social de la Iglesia: la dignidad inviolable de cada persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la solidaridad.

