Legionario francés escapó de un mes de cautiverio en Colombia

Un rehén que se negó a rendirse en la selva colombiana

Legionario francés rescatado tras escapar de sus captores en Colombia

NewsITe

Un legionario francés de origen colombiano, identificado como José Melo Charry, protagonizó una fuga digna de película tras pasar casi un mes secuestrado por disidencias de las FARC en una zona montañosa de Colombia. El militar, de unos 35 años, estaba en manos de un grupo armado dedicado al narcotráfico y a la explotación ilegal de recursos en el departamento de Nariño, en el suroeste del país.

Según reconstruyó la prensa francesa a partir de fuentes militares citadas por la agencia AFP, Melo Charry aprovechó un descuido de uno de sus captores cuando pidió ir a la zona de maleza para hacer sus necesidades. Lejos del campamento, se abalanzó sobre el guerrillero, lo redujo a golpes, lo inmovilizó y logró arrebatarle el fusil, pese a que continuaba atado de manos.

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Con las muñecas todavía sujetas, el legionario decidió lanzarse a un río cercano para aumentar la distancia con sus perseguidores y dificultar cualquier intento de rastreo. Tras esa maniobra desesperada, comenzó una caminata de cuatro días a través de una región andina dominada por grupos armados ilegales, donde abundan rutas de narcotráfico y enclaves de minería clandestina.

Cuatro días de huida entre montañas y grupos armados

Durante su marcha forzada, Melo Charry avanzó principalmente de noche y se ocultó cada vez que percibía movimiento sospechoso. De acuerdo con el relato difundido por Radio Francia Internacional (RFI), el militar se escondía detrás de rocas o trepaba a los árboles cuando escuchaba el ruido de motos, un medio habitual de desplazamiento de los grupos irregulares en la zona.

En su testimonio ante el ejército colombiano, el legionario indicó que llegó a comer en una casa de campesinos, aunque lo hizo con el temor permanente de ser denunciado ante sus antiguos captores. En medio de su periplo también encontró la manera de comunicarse telefónicamente con su familia, lo que permitió alertar a la fuerza pública sobre su presencia en las montañas y orientar los operativos de búsqueda.

Finalmente, el domingo, exhausto pero con vida, alcanzó una estación de Policía, donde fue asistido y trasladado en helicóptero a un hospital de la zona. Una fotografía difundida por las Fuerzas Militares lo muestra vestido con ropa de color verde militar, recibiendo atención médica y bajo resguardo oficial.

Un “pez gordo” en el negocio del secuestro

Autoridades consultadas por la prensa local y francesa describieron a Melo Charry como un “pez gordo” para la organización que lo mantenía cautivo. Su condición de miembro de la Legión Extranjera francesa y su doble vínculo con Colombia y Francia lo convertían en un rehén especialmente valioso, ya sea para exigir rescate o para intentar futuros canjes.

  • Fue secuestrado el 6 de agosto en una ruta del departamento de Nariño.
  • La zona es un bastión de grupos dedicados al narcotráfico y a la minería ilegal.
  • Viajaba acompañado por una mujer que también fue tomada como rehén pero liberada horas después.
  • Estuvo casi un mes en cautiverio antes de concretar su fuga.

El caso reaviva el recuerdo de otros secuestros emblemáticos en Colombia, como el de la dirigente colombo-francesa Ingrid Betancourt, quien pasó seis años en poder de las FARC hasta ser rescatada por el Ejército en 2008. Durante décadas, el secuestro de militares, políticos y extranjeros fue una de las principales fuentes de financiación de las guerrillas y grupos disidentes.

“Logra escapar escondiéndose en las noches. Cada vez que pasaba una motocicleta se ocultaba detrás de las rocas o subido en los árboles”, relató una alta fuente militar a la prensa francesa.

Mientras las autoridades colombianas investigan a fondo qué grupo armado estuvo detrás del secuestro, el caso de José Melo Charry se suma a la larga lista de historias que muestran la persistencia de la violencia en zonas estratégicas para el narcotráfico. Su huida, cargada de riesgo y resistencia física, también expone la fragilidad de los acuerdos de paz frente al avance de las disidencias y economías ilegales en el país andino.

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