Un hombre preso en la cárcel de Piñero fue imputado este viernes por ordenar, a través de una videollamada, el asesinato de un joven que al parecer se negaba a seguir vendiendo drogas para él. Se trata de Rodrigo Nicolás B., quien fue imputado como instigador de un intento de homicidio junto con Gabriel Ezequiel G., quien recibía las órdenes por teléfono y fue acusado como coautor de la agresión.

En ese marco el juez de primera instancia Héctor Núñez Cartelle le dictó la prisión preventiva por el plazo de ley de hasta dos años a ambos imputados. En tanto, hasta el viernes se encontraba prófugo Lucas S., un joven sindicado como quien le disparó a la víctima, que si bien sobrevivió al ataque tuvo que abandonar su vida para ingresar con su familia a un programa de protección de testigos.
El hecho
Según expuso el fiscal de Homicidios Patricio Saldutti en una audiencia realizada en el Centro de Justicia Penal (CJP) esta historia tuvo lugar la madrugada del 26 de septiembre del año pasado en Villa Gobernador Gálvez. Alrededor de las 3.30 de ese día un joven llamado Matías fue a comprar marihuana a un búnker de drogas ubicado en San Juan y Corrientes, cerca de la zona ribereña de Pueblo Nuevo, a unas cuadras de la planta del Frigorífico Swift.
Matías sabía que la muerte lo andaba buscando porque unas dos semanas antes le había comunicado a un miembro de una banda de narcomenudeo que no quería vender más drogas para ellos. Más allá de los recaudos que podía tomar en ese sentido para resguardar su vida, esa madrugada fue hasta el búnker donde luego de unos 15 minutos aparecieron dos jóvenes en una moto.
“Supongo que la chica que me vendió sabía quién era yo y tal vez les avisó, porque al ratito aparecieron”, declararía el muchacho luego de sobrevivir al ataque, según expuso el fiscal.
Lo cierto es que la víctima situó en la escena a tres personas. Lucas S. y Gabriel Ezequiel G. lo amenazaron con un arma mientras se comunicaban por videollamada con Rodrigo Nicolás B., un hombre conocido como “Cepe” que se encontraba preso en Piñero desde mayo de 2020 cuando fue apresado con un arma en la calle violando las restricciones de la pandemia.
“Vos sabés cómo son estas cosas”, le dijo Lucas al joven mientras, por orden de Cepe, lo hacía poner de rodillas. En ese momento, muy asustado, Matías les dijo que iba a continuar vendiendo para ellos con la esperanza de que lo dejaran con vida. Sin embargo en ese momento llegó otra orden desde Piñero: “Matalo, matalo”, dijo la víctima que escuchó decir a Rodrigo B.
Según el relato del joven baleado en ese momento Lucas le disparó al menos una vez, pero él logró salir corriendo del lugar. “El habrá pensado que también yo iba a sacar un arma, entonces hizo otros dos disparos y después se fue con el otro”, dijo en alusión a Gabriel G., conocido como “Pipón”.
Luego, a pesar de que había sido herido de dos balazos en la pierna derecha, Matías logró escapar y llegar hasta la casa de un amigo. Desde allí lo llevaron al Hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez.
Según el relato del joven baleado en ese momento Lucas le disparó al menos una vez, pero él logró salir corriendo del lugar. “El habrá pensado que también yo iba a sacar un arma, entonces hizo otros dos disparos y después se fue con el otro”, dijo en alusión a Gabriel G., conocido como “Pipón”.
Luego, a pesar de que había sido herido de dos balazos en la pierna derecha, Matías logró escapar y llegar hasta la casa de un amigo. Desde allí lo llevaron al Hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez.
Si bien la víctima no vio al interlocutor de quien estaba por asesinarlo, sostuvo que reconoció a Cepe por la voz. “Sé que me quería matar”, sostuvo Matías, y agregó que se había enterado de que previamente le habían ofrecido a un amigo suyo la misión de asesinarlo, pero que ese muchacho no había querido.

