Lavagna explicó el impacto del nuevo índice de precios

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El ex director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Marco Lavagna, dejó definiciones clave sobre la nueva metodología para medir la inflación que el organismo tenía previsto aplicar a partir de 2026, pero que finalmente no llegó a implementar durante su gestión. Según el economista, el cambio en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) no iba a generar una alteración sustancial en el dato final: “el índice no va a cambiar mucho”, sostuvo en una de sus últimas entrevistas en funciones.
Lavagna había defendido públicamente la reforma metodológica al IPC, diseñada para actualizar canastas de consumo, ponderaciones y fuentes de información, y señaló que, desde el punto de vista estadístico, la modificación no produciría una “diferencia significativa” en la medición de la inflación general. De todos modos, remarcó que se trataba de un paso importante para modernizar y robustecer el sistema estadístico oficial.
En diálogo con medios nacionales, el ex funcionario explicó que los cambios fueron anunciados con bastante antelación para evitar suspicacias en torno al momento elegido para entrar en vigencia. “Si yo lo anuncio muy sobre la fecha, puede haber especulación sobre por qué lo estoy cambiando”, señaló, en alusión a las tensiones políticas que suelen rodear a los índices de precios en la Argentina, especialmente en años electorales.
Lavagna recordó que el diseño técnico del nuevo IPC quedó concluido entre marzo y abril, en paralelo con la salida del cepo cambiario y la aplicación de bandas cambiarias, un contexto que consideró poco apropiado para introducir una modificación metodológica tan relevante. Por esa razón, defendió la decisión de postergar la entrada en vigencia al inicio del año calendario, un criterio que, dijo, responde a buenas prácticas estadísticas internacionales.
Autonomía del INDEC y alcance de la reforma
El ex titular del organismo subrayó la autonomía operativa con la que, según su versión, trabajó el INDEC durante sus seis años de gestión, a pesar de depender formalmente del Ministerio de Economía. Aseguró que no recibió presiones políticas directas para alterar indicadores ni para definir cambios metodológicos, más allá de consultas habituales de funcionarios, actores del sector privado o periodistas sobre la evolución de determinados datos.
Al detallar el alcance del nuevo índice, Lavagna indicó que la reforma iba más allá de un simple cambio en las ponderaciones de la canasta de consumo. El proyecto contemplaba duplicar la cantidad de precios relevados y de informantes, con el objetivo de captar con mayor precisión la dinámica de los distintos rubros del gasto de los hogares. Además, se pasaría de 12 a 13 divisiones en el IPC, incorporando una categoría específica para seguros y ajustando la clasificación de algunos productos.
Otro aspecto central era la necesidad de garantizar la trazabilidad y la comparabilidad histórica de la serie. La metodología prevista establecía un empalme entre el índice vigente y el nuevo, de manera de mantener una serie continua que permitiera seguir analizando la evolución de la inflación en el tiempo. Esa continuidad es clave, recordó Lavagna, porque el IPC es una referencia insoslayable para la actualización de contratos, alquileres, bonos ajustados por inflación y otros compromisos financieros.
- El nuevo IPC duplicaba la cantidad de precios y de informantes relevados.
- La cantidad de divisiones pasaba de 12 a 13, con una categoría específica para seguros.
- La serie se empalmaba para preservar la comparabilidad histórica de la inflación.
- El impacto en el número final, según Lavagna, no sería estadísticamente significativo.
“El índice final no va a cambiar mucho. No tenés una diferencia estadística significativa. Pero para nosotros sí es muy importante: duplicamos la cantidad de precios y la cantidad de informantes”, afirmó Marco Lavagna sobre el nuevo IPC.
Tras su salida del INDEC, las declaraciones de Lavagna cobran una nueva dimensión en medio del debate sobre la transparencia de las estadísticas públicas y la sensibilidad política del dato de inflación. El futuro de la reforma metodológica y el grado de independencia con el que funcionará el organismo volverán a estar en el centro de la escena, en un país donde el índice de precios sigue siendo una de las variables más observadas por la sociedad, los mercados y la dirigencia política.

