Sucede cada mes de febrero y actualmente está disputando su edición número 31. Los socios del Pañero se embanderan detrás de un color para competir en disciplinas que van desde el fútbol y el básquet hasta el truco, la danza o el canto. No hay límites de edad y todos tienen su lugar. El secreto de un evento que se fortalece con las nuevas generaciones.

EZEQUIEL GUISONE
“Algunos juegan solo por jugar, para divertirse, y otros a cara de perro”, contó entre risas Javier Zorzín, el director de Deportes del club La Emilia. Las “Olimpíadas Emilianas” llevan 31 ediciones, y durante todo el mes de febrero resumen casi a la perfección la idiosincrasia de un club: solidaridad, compañerismo, familia, deporte, cultura, competencia, fiesta, enojos…
“El evento fue creciendo en cantidad de gente, en edades y en actividades. Quienes fundaron esto, a partir de la idea de Carlos Antílopi, siempre apostaron a que sea una actividad democrática, en la cual hay un comité organizador y cada color tiene capitanes, como para que el peso de la organización no caiga en dos o tres personas, sino que esté repartido”, contó Zorzín, que es nicoleño y hace siete años que vive en La Emilia. “La primera vez que participé tuve esa sensación rara, es impresionante la energía que se maneja. Eso es algo muy valorable para los organizadores y para el que lo ha creado, porque tiene gran importancia esta apuesta permanente de los que fueron pasando año a año para seguir con estas Olimpíadas”, definió.
Este año son cuatro los colores en acción: Blanco, Negro, Rojo y Amarillo. En total participan 400 socios en las distintas disciplinas y categorías por edades. La oferta es de lo más variada, siempre con la intención que nadie quede afuera. A los deportes tradicionales como el fútbol, básquet, vóley, tenis o atletismo, se le suman las bochas, tejo, beach vóley, tejo, newcom, padel, natación o pesca, entre otros tantos. Pero no todo termina en el deporte, porque la competencia entre los equipos llega también a ramas del arte como la danza o el canto, y a los juegos de salón: desde el truco hasta el ajedrez, el jenga o un ping pong de preguntas y respuestas. Ni hablar de la “fiesta de disfraces”, donde se premia al mejor disfraz de la noche.
Organización
En el sitio de Facebook del Club Social y Deportivo La Emilia se puede seguir la competencia con el calendario de cada fecha y fotografías. Basta con ver la cantidad de disciplinas y la carga de horarios que tiene cada jornada, para confirmar que detrás hay una organización enorme. “Cada color tiene cinco capitanes, que por lo general son chicos y chicas jóvenes que han vivenciado todas estas actividades en el transcurso de su vida, y que le ponen mucho empeño, porque tienen la misión de juntar gente, que se comprometan a venir, organizar los partidos…”, explicó el dirigente Pañero, y contó que “Se maneja una especie de hándicap de cada deporte, para que los cuatro mejores deportistas no caigan en un mismo color, es como un ranking”.
Al cierre de cada día se juntan los capitanes y chequean cada resultado para calcular los puntos obtenidos, porque cada deporte tiene su sistema. Al final de la jornada quedan las “cuentas claras”. Hasta el momento, en esta edición es el color Negro el que lleva la delantera.
La edad no es un límite para participar. En esta edición el Pañero más chiquito en competencia tiene apenas 2 años, y la mayor 77. “Hay actividades recreativas para los más chicos, porque tratamos que además de ser una actividad competitiva, social y recreativa, brindarle al socio eventos como para que pueda pasar bien la noche. Por ejemplo en la noche de cierre, el 5 de marzo, seguramente va a venir una banda. La idea es que el club se abra a todas estas actividades”, expresó Javier Zorzín.
El secreto del éxito
Para el dirigente, la vigencia de más de 30 años se debe “al sentido de pertenencia que genera el club. Hoy tiene 1200 socios en total, y hay gente que vive las Olimpíadas desde el arraigo, desde la tradición, algo que se fue gestando. En la primera edición participaron 25 o 30 personas. Y año tras año se trataron de hacer las cosas bien para conseguir que en la temporada siguiente se anoten los que no se habían anotado. Así fuimos llegando a lo que es ahora”, cerró el dirigente Pañero.


