Las cintas de 1971 que revelan el origen de Aerosmith

Aerosmith antes de la fama: el registro íntimo de 1971

Aerosmith en sus primeros años de carrera, en una sala de ensayo

NewsITe

Mucho antes de llenar estadios y convertirse en uno de los nombres más reconocidos del rock mundial, Aerosmith fue apenas un grupo de jóvenes bostonianos buscando su sonido en salas de ensayo y pequeños bares. Ese momento fundacional quedó capturado en unas cintas grabadas en 1971, que recién vieron la luz en 2022 bajo el título 1971: The Road Starts Hear, verdadero documento del nacimiento de la banda liderada por Steven Tyler.

Registradas con una grabadora Wollensak propiedad de Joe Perry durante ensayos en Boston, estas tomas muestran a Tyler, Perry, Tom Hamilton, Joey Kramer y Brad Whitford cuando todavía no existían los contratos millonarios ni la maquinaria industrial del rock. El grupo funcionaba entonces como una cruda banda de bares, atravesada por el blues, el rock británico y la pulsión de tocar cada vez más fuerte y mejor.

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El valor histórico de The Road Starts Hear radica en que documenta a un Aerosmith en plena construcción de identidad. Las cintas, recuperadas de los llamados Vindaloo Vaults del grupo tras décadas de olvido, fueron originalmente editadas en un tiraje limitado para el Record Store Day de 2021, en cassette y vinilo. El éxito inmediato de esa edición impulsó luego su llegada al CD, a las plataformas digitales y a una nueva tirada en vinilo, logrando incluso ingresar en las listas de Billboard.

Las siete canciones que anticiparon una carrera legendaria

El material incluye siete temas que funcionan como una cápsula del tiempo: Somebody, Reefer Head Woman, Walkin’ the Dog, Movin’ Out, Major Barbara, Dream On y Mama Kin. Varias de estas piezas serían regrabadas y formarían parte del debut discográfico de 1973, mientras otras permanecerían años en los márgenes del repertorio oficial antes de ser editadas.

Dream On, destinada a convertirse en uno de los grandes clásicos de Aerosmith, aparece aquí en estado embrionario: con una segunda estrofa distinta, una presencia más marcada del piano y un final que luego sería descartado. La voz de Steven Tyler suena más áspera y desprolija, lejos aún del registro poderoso y controlado que lo transformaría en una de las figuras icónicas del hard rock.

Blues, barros y búsqueda: el sonido previo al mito

En Mama Kin, el oyente puede seguir el proceso de mutación del riff principal, que todavía conserva una impronta fuertemente blusera, cercana al sonido de la década del 60. En Walkin’ the Dog, clásico de Rufus Thomas también versionado por los Rolling Stones, la banda se mueve con la soltura de una jam extendida, mientras que Reefer Head Woman deja en evidencia la conexión de Tyler y Perry con la tradición del blues, a tal punto que el grupo la regrabó años más tarde para el álbum Night in the Ruts (1979).

Major Barbara, en tanto, quedó largo tiempo fuera del cancionero oficial de estudio y recién se publicó formalmente en 1986 dentro del compilado en vivo Classics Live. Escuchada en el marco de 1971: The Road Starts Hear, ayuda a completar el mapa de una banda que aún probaba caminos, combinando influencias que iban desde el blues estadounidense hasta Jeff Beck, The Yardbirds y Led Zeppelin.

Un “fósil” sonoro que revela al Aerosmith más genuino

Las grabaciones distan de tener calidad perfecta: el sonido es turbio, por momentos irregular y plagado de imperfecciones técnicas. Sin embargo, eso mismo es lo que las vuelve fascinantes para fans y curiosos. No hay producción sofisticada, ni correcciones digitales ni trucos de estudio: solo una banda joven de blues-rock pesada, en estado casi bruto, dejándolo todo en una sala de ensayo.

  • Las cintas fueron registradas en octubre de 1971, en Boston, con equipamiento casero.
  • El material permaneció guardado durante décadas hasta su hallazgo y publicación en 2022.
  • La primera tirada física se agotó rápidamente y logró posicionarse en los rankings de ventas.

“Es como encontrar un fósil de Aerosmith”, definió la revista Rolling Stone, aludiendo al valor arqueológico de estas canciones tempranas.

Más de medio siglo después, estas cintas permiten retroceder incluso más allá del debut de 1973 y asomarse al instante previo a la leyenda: cuando Aerosmith apenas ensayaba, se equivocaba, corregía y volvía a empezar. En esa crudeza inicial aparece, para muchos, la versión más auténtica del grupo, la de una banda que todavía no sabía que estaba a punto de convertirse en un ícono del rock.

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