Hernán Lacunza alertó por un segundo semestre con menos dólares

El exministro de Economía Hernán Lacunza anticipó que en la segunda mitad del año podría registrarse una menor disponibilidad de dólares en la economía argentina. Según advirtió, confluirán varios factores: mayor demanda de divisas para viajes al exterior, importaciones y atesoramiento, a lo que se suma el clima electoral que suele impulsar la dolarización de carteras.
En diálogo con el programa Esta Mañana de Radio Rivadavia, Lacunza señaló que el país dejaría atrás un período de relativa abundancia de divisas para ingresar en una fase de “escasez relativa”, en la que las fuentes de demanda de dólares seguirán firmes mientras la oferta se vuelve más acotada.
El economista remarcó que el tipo de cambio oficial se apreció en los últimos meses, pero advirtió que sostener el actual esquema de controles genera costos relevantes sobre la actividad. “Las restricciones cambiarias tienen un precio en términos de inversión y empleo que el Gobierno no debería pasar por alto”, planteó, al trazar un paralelismo entre el cepo y un “torniquete” aplicado sobre la economía.
“Economía bipolar” y señales contradictorias
Lacunza describió el cuadro actual como una “economía bipolar”. De un lado, variables nominales como la inflación y el riesgo país muestran mayor calma luego de diez meses de fuertes sobresaltos. Del otro, la actividad productiva y el consumo permanecen en niveles muy deprimidos, con un mercado interno que no termina de reaccionar.
Según su análisis, la inversión productiva acumula al menos cuatro trimestres consecutivos de caída, reflejando que quienes deben tomar decisiones de largo plazo aún mantienen dudas sobre el rumbo. “Quienes tienen que contratar empleados todavía tienen sus reservas”, graficó el exfuncionario, al explicar la cautela empresaria a la hora de expandir planteles y proyectos.
Tarifas, subsidios y el costo oculto de la energía
El exministro se refirió también al proceso de actualización de las tarifas de servicios públicos. Respaldó la reducción de los subsidios energéticos y sostuvo que mantener precios artificialmente bajos implica un “autoengaño” social, ya que lo que no se paga en la boleta se termina cubriendo con más impuestos o con emisión monetaria e inflación.
- Hace dos años y medio, los usuarios abonaban alrededor del 20% del costo real de la energía eléctrica, según Lacunza.
- Actualmente, el pago ronda el 75% del costo, por lo que, a su juicio, el tramo restante del ajuste será menos gravoso que el recorrido hasta ahora.
“Si te estás desangrando ponés un torniquete. Ahora no dejes el torniquete, el cepo, siete años porque te agarra trombosis”, comparó Lacunza al cuestionar la prolongación de los controles cambiarios.
Con esa metáfora, el economista sostuvo que las medidas de emergencia adoptadas en 2019, incluido el denominado “reperfilamiento” de la deuda, buscaron evitar una hiperinflación o una crisis social similar a la de 2001. Frente a las críticas del presidente Javier Milei, defendió aquella estrategia como una forma de estabilizar la situación en un contexto límite.
Para Lacunza, la permanencia del cepo cambiario se transformó hoy en un factor que asfixia la recuperación de la inversión y el empleo. De cara al segundo semestre, su proyección combina menor abundancia de dólares, tensión cambiaria estacional y la incertidumbre propia del calendario electoral, un escenario que, a su entender, exigirá definiciones claras para evitar nuevos sobresaltos en la economía.

