La llegada de León XIV terminará con una espera de 39 años. En abril de 1987, el pontífice polaco recorrió diez ciudades y encabezó celebraciones multitudinarias en una Argentina que atravesaba los primeros años de la recuperación democrática.

Entre el 6 y el 12 de abril de 1987, Juan Pablo II protagonizó la que hasta hoy sigue siendo la última visita de un Papa a la Argentina. Durante aquella gira recorrió diez ciudades, pronunció 26 mensajes y reunió, según las estimaciones de la época, a casi cuatro millones de personas en el conjunto de sus actividades.
Fue su segundo viaje al país y encontró una realidad muy diferente de la que había conocido en junio de 1982, durante la Guerra de Malvinas. En aquella primera visita, realizada el 11 y 12 de junio, había llegado para reclamar el fin del enfrentamiento y había sido recibido por el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri; cinco años después, su anfitrión fue el presidente democrático Raúl Alfonsín.
Procedente de Chile, el pontífice aterrizó en el Aeroparque Jorge Newbery el lunes 6 de abril. “Siento una profunda alegría y una gran emoción, al pisar por segunda vez en mi pontificado esta tierra bendita de Argentina”, expresó durante la bienvenida, en la que también recordó su primera llegada como mensajero de paz.
La agenda lo llevó por Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario. El recorrido combinó misas multitudinarias y encuentros con comunidades religiosas, jóvenes, trabajadores y representantes de las instituciones, con mensajes sobre la fe, la convivencia y la paz.
Una multitud en la 9 de Julio y una democracia bajo tensión
Uno de los momentos centrales fue la segunda Jornada Mundial de la Juventud, celebrada el 11 y 12 de abril en Buenos Aires: fue la primera realizada fuera de Roma. La avenida 9 de Julio se convirtió en un enorme espacio de encuentro y oración, donde el Papa encabezó la vigilia y la misa del Domingo de Ramos ante jóvenes argentinos y de otros países.
La visita transcurrió en una democracia que llevaba poco más de tres años desde su recuperación y todavía enfrentaba fuertes amenazas. Días después de la partida del pontífice, el levantamiento carapintada de Semana Santa puso en crisis al gobierno de Alfonsín; en junio, la sanción del divorcio vincular volvió a exponer las diferencias entre el Ejecutivo y la Iglesia.
Elegido en 1978, Karol Józef Wojtyła consolidó durante su pontificado una presencia internacional que le valió el reconocimiento de “Papa viajero”. La gira por Uruguay, Chile y la Argentina fue su viaje apostólico número 33 fuera de Italia y, al finalizar su pontificado en 2005, había realizado 104 viajes internacionales.
Desde aquella despedida del 12 de abril de 1987, ningún otro pontífice volvió a visitar el país, ni siquiera Francisco, el primer Papa argentino. Esa espera terminará el domingo 8 de noviembre con la llegada de León XIV, quien permanecerá hasta el miércoles 11 y desarrollará actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján, dentro de su gira por Uruguay, la Argentina y Perú.

