La UIA y las PyMEs cruzan a Caputo por sus críticas a la industria

La UIA le marca la cancha a Caputo por sus dichos sobre la industria

Martín Rappallini, titular de la UIA, responde a los dichos de Luis Caputo

NewsITe

La Unión Industrial Argentina (UIA) salió a responder con dureza a las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien cuestionó el desempeño y los costos de la industria nacional en el marco de una exposición ante la Cámara de Agentes de Bolsa. Desde la central fabril consideraron que los dichos del funcionario “no ayudan al diálogo” en un momento de marcada recesión y caída de la actividad manufacturera.

El presidente de la UIA, Martín Rappallini, evitó escalar la confrontación directa, pero advirtió que las expresiones del ministro distan de generar un clima de consenso. “No voy a entrar en polémicas, pero no son declaraciones felices que ayudan al diálogo que tanto se necesita para sacar a este país adelante”, remarcó en declaraciones radiales.

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Caputo había defendido el programa económico del Gobierno y la apertura comercial con una crítica frontal al modelo anterior, al afirmar que, pese a los subsidios y los altos niveles de protección, la industria cayó 10%. En ese marco, lanzó frases descalificadoras hacia quienes plantean la necesidad de sostener el entramado productivo, al señalar que muchos consumidores pagaban prendas, celulares, neumáticos y autos varias veces por encima de su valor internacional.

La defensa de la industria y la competitividad

Frente a ese diagnóstico, Rappallini sostuvo que la defensa de la industria nacional “no es incompatible” con los objetivos de estabilidad macroeconómica, baja de la inflación y equilibrio de las cuentas públicas. “Defender la industria no implica defender privilegios, sino pedir las mismas condiciones para competir con el mundo”, afirmó.

El titular de la UIA detalló que el sector viene advirtiendo por una serie de factores que afectan la competitividad: presión impositiva, conflictividad y costos laborales, problemas de infraestructura y logística, dificultades de financiamiento y competencia desleal producto de una apertura comercial acelerada. A esto se suma el bajo consumo interno y la caída de la actividad en numerosos rubros fabriles.

Rappallini insistió en que la entidad gremial empresaria seguirá defendiendo “con firmeza” al entramado industrial, pero dentro de un marco de diálogo institucional. “Estamos convencidos de que la industria es fundamental para el desarrollo y también creemos en la necesidad de una Argentina ordenada, con menos inflación y reglas claras para producir e invertir”, planteó.

Preocupación de las PyMEs por la apertura comercial

Las críticas al diagnóstico de Caputo también llegaron desde Industriales PyMEs Argentinos (IPA). Su presidente, Daniel Rosato, reclamó la conformación de una mesa de diálogo “urgente” entre el Gobierno y el sector productivo para revisar la verdadera estructura de costos que enfrentan las fábricas, en especial las pequeñas y medianas empresas.

“Somos caros por los costos de la realidad, porque producir en la Argentina conlleva una carga que no existe en el resto del mundo”, sostuvo Rosato, al remarcar que el problema no radica en una supuesta búsqueda de rentabilidades extraordinarias, sino en una estructura de base que, según su visión, castiga a la producción nacional.

El dirigente advirtió que la combinación de apertura comercial, alta carga tributaria y encarecimiento de los insumos encarece el precio final de los productos locales hasta niveles difíciles de sostener. En ese escenario, consideró que muchas industrias quedan en desventaja frente a la competencia importada y se pone en riesgo el entramado fabril.

  • Alta presión impositiva sobre la producción y el empleo.
  • Costos financieros elevados y dificultades de acceso al crédito.
  • Problemas de infraestructura y logística que encarecen la mercadería.
  • Competencia desleal de productos importados más baratos.

“Nos exigen competir con el mundo, pero nos mandan a la cancha sin las mismas reglas de juego y enfrentando importaciones que terminan destruyendo el entramado local”, cuestionó Rosato, al tiempo que aseguró que las PyMEs industriales son “la principal víctima de un modelo que penaliza la agregación de valor nacional”.

Desde el IPA remarcaron que las pequeñas y medianas empresas son el motor del empleo en la Argentina y ratificaron su vocación de trabajar para reducir el denominado “costo argentino”. Sin embargo, insistieron en la necesidad de que el Gobierno escuche la realidad cotidiana de la producción antes de avanzar con nuevas medidas de apertura y desregulación que, a su entender, pueden profundizar la crisis fabril.

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