Bruselas avanza con nuevas reglas para solicitantes de asilo

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El Parlamento Europeo aprobó de manera definitiva dos textos clave que endurecen la política migratoria del bloque, en una votación respaldada por una alianza de partidos de derecha y de extrema derecha. Las nuevas disposiciones apuntan a acelerar expulsiones, restringir el acceso al asilo y redefinir qué países se consideran “seguros” para el retorno de migrantes.
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Entre los puntos centrales se destaca la posibilidad de que los Estados miembros de la Unión Europea trasladen a solicitantes de asilo a terceros países donde no son originarios, siempre que la UE los catalogue como seguros. Este mecanismo ya había sido impulsado por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, con su proyecto de centros para migrantes en Albania, una iniciativa que hasta ahora encontró frenos judiciales y cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos.
Con la nueva normativa, ese esquema podría cobrar nuevo impulso, lo que enciende alarmas entre ONG y sectores progresistas. Diversos actores advierten que externalizar el procesamiento de solicitudes de asilo puede derivar en vulneraciones de derechos fundamentales y en un menor control europeo sobre las condiciones de detención y alojamiento de las personas desplazadas.
La eurodiputada ecologista Mélissa Camara fue una de las voces más críticas en el debate parlamentario. Desde su banca sostuvo que se trata de “un paso más en la deshumanización de la política migratoria de la Unión Europea” y denunció que la dignidad de quienes buscan refugio está siendo “pisoteada” al priorizar criterios de seguridad y control de flujos por encima de la protección internacional.
La Comisión Europea, por su parte, defendió el paquete normativo y aseguró que cualquier país que reciba migrantes desde la UE estará obligado a respetar los estándares de derechos humanos vigentes. Funcionarios comunitarios remarcan que las nuevas reglas buscan dar previsibilidad a los Estados miembros, aliviar la presión sobre las fronteras exteriores y ofrecer un marco común en un asunto históricamente conflictivo para el bloque.
Lista de países “seguros” y debate político en ascenso
Otra de las novedades es la creación de una lista europea de países considerados “seguros”. En la práctica, esta clasificación limita las posibilidades de obtener asilo para los ciudadanos provenientes de esos territorios, al presumirse que no sufren persecución sistemática. Entre los Estados incluidos figuran Kosovo, Bangladés, Colombia, Egipto, India, Marruecos y Túnez.
La inclusión en este listado permitirá a las autoridades acelerar el análisis de las solicitudes de protección internacional y, en caso de rechazo, agilizar las repatriaciones. Sus defensores sostienen que esto contribuirá a reducir el número de procesos pendientes y a concentrar recursos en los casos más urgentes o complejos.
- Devolución de solicitantes de asilo a terceros países catalogados como seguros.
- Creación de una lista de países seguros, con límites al otorgamiento de asilo.
- Promesa de acelerar procedimientos y repatriaciones en toda la UE.
- Fuerte respaldo de bloques de derecha y extrema derecha en el Parlamento Europeo.
“Los ciudadanos esperan que cumplamos nuestras promesas en materia de política migratoria, y es exactamente lo que estamos haciendo”, sostuvo la eurodiputada conservadora Lena Düpont durante el debate en Estrasburgo.
Pese a que las llegadas irregulares se redujeron alrededor de un 25% respecto del año anterior, la presión política sobre los gobiernos europeos se mantiene. El giro del centro de gravedad hacia la derecha en varios países del bloque impulsa un clima favorable a políticas más duras, en un escenario donde la migración continúa en el centro de la agenda pública y electoral.

